 |
|
|
 |
David Güiza dedica todos sus goles a su pareja sentimental y a su familia, quienes han reconducido su vida deportiva. Archivo |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Daniel ya no es travieso
|
|
Güiza se asoció con el gol desde que su pareja sentimental, la televisiva Nuria Bermúdez, agente FIFA con mejor nota que Cañizares, le obligó a abandonar sus noches de juerga
|
 |
|
Igor Santamaría Bilbao
|
 |
"AQUí HAY TOMATE". Responde ello no sólo al partido sino al escenario mediático más asiduo para el "Pichichi" del Getafe David Güiza (17-VIII-80, Jerez de la Frontera), protagonista de unos cuantos culebrones de la prensa del "colorín", a la que su pareja sentimental y agente FIFA, la díscola Nuria Bermúdez le ha conducido, a la vez que le ha rescatado de las confusas noches de verbena. «Gracias Nuria, Güiza ya la mete», reza la pancarta que cuelga en el Alfonso Pérez. La ex de Rodríguez Menéndez, en uno de sus adinerados montajes que «son pasado», sacó el título en la promoción de abril de 2006, siendo una de las dos mujeres que lograron aprobar (con 29 puntos) incluso con mejor nota que Cañizares (28 puntos). Hija de coronel y hermana de teniente, cuentan que ha metido al delantero en vereda, haciéndole ver que, o se gana la vida con el balón, o lo lleva crudo con unos estudios que se cortaron en quinto de EGB tras ser expulsado del colegio. Si el polígrafo (o lo pactado) no engaña, esperan además un retoño.
«Salía por la noche como cualquier joven de mi edad, aunque ya olvidé eso. Nunca se sabe si estaría en un "grande" de haberlo hecho antes, pero que me quiten lo "bailao"», reconoce el ariete. Güiza, cuyo ídolo de la infancia fue Kiko, confiesa que se quedó dormido con una sesión de vídeo de Luis Aragonés y también con Bernd... Krauss. «Nos lo ponían por la mañana, estaba todo apagado, oscuro, y se veía una pantallita. Te entra la modorra. Con Schuster no me ha pasado porque no son tan largos y no te da tiempo a dormirte», sostiene. La llegada a mediados de diciembre de Maris Verpakovskis tuvo un efecto inmediato en su sequía, puesto que le sirvió de acicate. Hasta entonces, David, nariz aguileña letal con espacios por delante, sólo había anotado ante el Racing, allá por setiembre, sumergiéndose en un remolino de molestias físicas. El club aludía a una gastroenteritis, pero su círculo íntimo sostenía que le sangraba el estómago, víctima de las pizzas y los pasteles, por lo que estuvo dos meses y medio sometido a una dieta estricta. Para más inri, el técnico alemán empleó la técnica del palo y la zanahoria en pretemporada: «¿Que se quiere ir? ¡Que se vaya!», zanjó tras recomendarle que apretara el culito cuando chutase a puerta para a ver si así ganaba en efectividad. Ahora vuelve a sonreír. «¿Ziganda ha dicho que me ha visto blando? ¡Si me han hinchado a hostias!», reseñó tras endosarle dos goles a Osasuna. Tan alto y corpulento como habilidoso y seguro con el balón en los pies, nunca ha perdido el respeto al presidente Ángel Torres. «Me ha mimado», asegura el futbolista criado entre las chabolas del barrio jerezano de El Chicle. Allí conoció a Kiko, que entrenaba a los chavales del Liberación, su primer club. «Fue mi maestro cuando era benjamín, con 9 años, él venía una vez a la semana para enseñarnos y lo cierto es que aprendí muchas cosas», evoca. «Siempre fue "Daniel el travieso", a los diez años se escondía entre los árboles para no correr mucho», puntualiza Narváez. Luego, de mayor, el Xerez le vendió al Mallorca, en el que chocó con el de Hortaleza. Acabó cedido en el Barca B y el Recreativo con más pena que gloria, pero resurgió en el Ciudad de Murcia, donde marcó 37 tantos en dos temporadas. Eso derivó en que Torres se lo llevara a Getafe por 800.000 euros.
«Quiero verle de blanco»
«En la escuela era de los malitos, de los que daba siempre con el bolígrafo y el papelito dentro. Vamos, de los golfos. Mi primera patada a un balón fue con 5 años, aunque dos después empecé a jugar campeonatos de fútbol sala en el equipo de mi barrio», recuerda de su infancia. «Ahora estoy más centrado, y eso se lo debo en gran parte a Nuria». Pese a que su familia por parte materna no contemple demasiado bien esta relación. «La prensa no habla de mí», afirma, «habla más de mi novia. El problema es que algunos hablan más de la cuenta». Desde esta temporada dedica todos sus goles a ella y a su familia. Con saludo militar incluido. «Yo a Dani apenas le conocía cuando nos presentó una persona una noche en "Garamond"», precisa Nuria Bermúdez, madridista convencida: «Me gustaría verle vestido de blanco». |
|