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Jonan García, en un entrenamiento en Lezama como rojiblanco. Archivo |
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Jonan, pasión griega
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El ex del Athletic emprende una atractiva aventura en el Aris, con el que ya ha debutado
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Pako Ruiz Bilbao
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Cruce entre Occidente y Oriente. Todo historia. Jonan García (Bilbao, 8-I-1983) emprende una nueva etapa en su carrera futbolística con su fichaje por el Aris de Salónica, cuarto clasificado en la Liga griega. Arriesgada, por el hecho de adentrarse en una competición totalmente desconocida, y atractiva, por la posibilidad de crecer como profesional. El bilbaino, ex jugador del Athletic, está casi como un niño con zapatos nuevos. Lleva apenas tres semanas en su nuevo equipo, se ha adaptado rápidamente y ya ha participado en los dos últimos encuentros ligueros. Hoy vivirá un duelo de esos que erizan los pelos. Aris-PAOK Salónica. Un derbi con mayúsculas. «Ni me puedo imaginar lo que puede ocurrir». Lo dice con conocimiento de causa. «En Grecia el fútbol se vive con una pasión increíble. Incluso es una locura». Y si es un duelo de la máxima rivalidad. «Será un ambiente infernal, seguro».
Jonan García recala en Salónica (la segunda ciudad de Grecia tras Atenas con más de 1,2 millones de habitantes y que se asoma al mar Egeo) dos años después de su salida del Athletic, en el que disputó 40 partidos, y marcó dos goles. Salió de Lezama para firmar con el Castellón, de Segunda División, donde la temporada pasada fue una pieza básica, con 32 partidos jugados y siete goles. El pasado verano bajó un poco más por la costa mediterránea para comprometerse, ya desligado del Athletic, con el Ciudad de Murcia, donde no ha tenido excesivas oportunidades, ya que sólo ha disfrutado de 311 minutos. Muy poco, poquísimo, para un jugador que, a sus 24 años, tiene la necesidad de jugar y crecer.
A finales del pasado enero le surgió la opción de fichar por el Aris de Salónica. Ni se lo pensó. «Fue muy rápido. En el Ciudad no tenía oportunidades y quería una salida. Las opciones eran fichar por un equipo de Primera División, de Segunda B o uno extranjero. Salió está última, que era la que más me atraía».
El hecho de llegar a un nuevo mundo no le asustó. Todo lo contrario. «El míster (Quique Hernández, ex del Numancia y del Hércules), me dijo que contaba conmigo. No le conocía en persona, pero él sí tenía referencias de mí». Lo cierto es que Hernández cumplió con su palabra. Jonan llegó a Salónica un miércoles (31 de enero) y cuatro días después se estrenó con su nuevo equipo al saltar al césped en la segunda mitad del encuentro frente al Skoda Xanthi, donde el Aris se impuso por la mínima (1-0). En la siguiente jornada, volvió a participar durante 37 minutos en el feudo del Panionios, en un choque que acabó sin goles.
Con viejos amigos
El ex del Athletic, por tanto, ya puede juzgar el fútbol griego. «Aquí se juega más alocado, con menos criterio táctico y con un contacto físico enorme, incluso los árbitros son demasiado permisivos y no cortan el juego como en la Liga española», apunta el bilbaino, al que el club le puso a su disposición, nada más llegar, coche y piso. Además, cuenta con la compañía de Verónica, su novia, que no dudó en mudarse con él a la ciudad griega.
El Aris alberga a toda una colonia procedente del Estado español. Junto al técnico, comparte vestuario con Koke, un malagueño que ha jugado con anterioridad en el Sporting de Lisboa y el Olympique de Marsella y que ya coincidió con Jonan García en las categorías inferiores de la selección estatal; Pablo Coira (ex del Alavés, Compostela, Celta y Recreativo), Joselu (Cádiz), Javito (Barcelona B), Rubén Palazuelos (Gimnástica Torrelavega), Aarón y Álex Pérez (Real Madrid Castilla).
Ello ha favorecido que el bilbaino se adapte de forma rápida. «He necesitado dos días, cuando lo normal es que se requiera un mes. Comemos juntos, salimos por la ciudad y nos ayudamos mutuamente», recalca Jonan, quien subraya que en la calle los aficionados ya le paran.
Porque la afición griega es caliente, apasionada. «Aquí viajan a los partidos de fuera 3.000 personas y lo viven de una forma increíble. La presión es enorme, no sólo por parte de la afición, sino también por parte de los numerosos medios de comunicación. Se marcan objetivos, como este año el de entrar en la UEFA, y te lo recuerdan constantemente». El ex rojiblanco, además, ya ha sufrido en sus propias carnes esa pasión febril, en el campo del Panionios. «Tiraron mecheros, monedas...y uno de esos objetos estuvo cerca de alcanzarme». |
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