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Los jugadores del Lagun Aro Bilbao abrazan a Salgado después de su triple final. Reportaje fotográfico Zigor Alkorta |
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Salgado, el superhéroe
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El de Santutxu, con un triple sobre la bocina, da el triunfo al Lagun Aro ante un Bruesa que firmó el acta bajo protesta
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Jon Larrauri Bilbao
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El banquillo bilbaino, con Txus Vidorreta en cabeza, celebra por todo lo alto la victoria ante el Bruesa.
ERA SÁBADO de Carnaval y Javi Salgado decidió acabar el partido disfrazado de superhéroe. Superman, Spiderman, Batman... elijan ustedes su identidad. El de Santutxu ejerció de auténtico superhéroe para hacer que un partido que estaba prácticamente perdido y una victoria que parecía ya encaminarse hacia Donostia acabara quedándose en La Casilla. Un auténtico milagro en cuatro segundos, el tiempo que necesitó el de Santutxu para hacer que la cancha bilbaina estallase de júbilo. ¡Menudo final de encuentro! El Bruesa GBC saboreaba ya la victoria cuando Fajardo colocaba, mediante un tiro libre, el 63-65 en el luminoso a falta de cuatro segundos para el final. Pero los guipuzcoanos -alguno celebraba ya el triunfo en el banquillo- parecían desconocer que siempre hay partido hasta el bocinazo final, que los superhéroes siempre aparecen en el último segundo para salvar la situación. Y así fue. Saque de fondo, balón para Salgado, el de Santu-txu cruza la cancha y lanza un triple sobre la bocina... y el balón entra. Limpio, besando la red, emitiendo ese mágico sonido, ese "swisssss" que sabe a gloria, que es sinónimo de victoria. Alboroto masivo en la cancha y en la grada, mientras que los guipuzcoanos, que firmaron el acta bajo protesta argumentando que el tiro se hizo fuera de tiempo, abandonaron la cancha cabizbajos ante una derrota que complica mucho su situación en la clasificación.
La verdad es que el resultado final es un suculento botín para los locales y un excesivo castigo para los visitantes. El Lagun Aro Bilbao careció del brillo del que hizo gala en anteriores choques en La Casilla, mientras que los de Fisac se mostraron como un cuadro rocoso que, pese a la ausencia de Fede Kammerichs, hizo méritos para algo más. El control del choque estuvo casi siempre en manos de los "hombres de negro", quienes, pese a todo, no fueron capaces de romper el marcador cuando tuvieron la posibilidad de hacerlo, haciendo así que la contienda se resolviese en un cara o cruz que acabó favoreciendo a los locales en el último segundo.
El encuentro arrancó lleno de cierto ofensivo, primero por parte de los hombres interiores de ambos equipos y luego por los jugadores de perímetro, lo que hizo que ninguno de los dos equipos lograra despegarse en el marcador. El peso del juego ofensivo de los de Fisac lo llevó un Bradley que anotó por dentro y por fuera, mientras que en la parroquia local fue Recker el que ofreció una gran exhibición de acierto (13 puntos con 3 de 4 en triples en estos primeros diez minutos), para llegar al descanso con un empate a 23 puntos.
A continuación fue Banic el que recogió el testigo anotador del estadounidense, con diez puntos seguidos que, unidos a dos tiros libres de Montañez tras técnica a Fisac, dieron a los "hombres de negro" una renta de cinco puntos (31-26). Pese a todo, el Lagun Aro desperdició la primera ocasión de abrir brecha en el marcador (entre Rancik y Panko fallaron cuatro tiros libres seguidos) y el Bruesa respondió con un 0-7 para volver a controlar la manija del choque (31-33). Hasta el descanso ninguno de los dos equipos consiguió sacar a relucir un juego ofensivo sólido y finalmente fue una bandeja en el último segundo de Esteban Martínez lo que hizo posible que los guipuzcoanos se marcharan al descanso con una ventaja de dos puntos (37-39).
Recker reaparece en escena
En la reanudación, fueron los de Vidorreta los que se mostraron más solventes, aunque una serie de fallos impidieron que sus rentas en el luminoso llevasen la tranquilidad a la afición de La Casilla. Dos canastas de Weis y otras tantas de Rancik colocaron por delante a los de casa (45-41), aunque el Bruesa no tardó en responder (45-46). La cosa pintaba "bastos" para los locales... hasta que Recker volvió a escena. Cinco puntos seguidos del americano dieron de nuevo el control de la situación a los de casa (50-46), quienes acto seguido volvieron a tropezar en viejos errores. Con el 55-50, perdieron un balón tonto que evitó una ventaja en el marcador que permitiera el más mínimo desahogo. Peor todavía fue la falta cometida en el último segundo sobre Uriz, que hizo que el tercer acto terminase con un 57-55 en lugar del esperanzador 57-52 que reflejaba el marcador antes del triple a la desesperada del navarro.
El último cuarto fue una auténtica agonía y cada punto costó sangre, sudor y lágrimas para cualquiera de los dos contendientes. Los bilbainos cometieron demasiados errores y los guipuzcoanos, a trancas y barrancas, parecían llevar la contienda a su terreno. El 63-65 parecía sinónimo de derrota, de complicaciones para los pupilos de Txus Vidorreta, hasta que Javi Salgado se disfrazó de superhéroe para dejar el triunfo en casa. |
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