La coalición gubernamental de la República Checa, integrada por conservadores, democristianos y verdes, está dividida acerca el radar de la nueva base antimisiles que EE.UU. quiere construir en Europa Central y del Este. El líder del Partido Verde (SZ), Martin Bursik, anunció ayer que sus correligionarios exigirán a sus seis representantes parlamentarios que la base sea integrada dentro de los planes de la Alianza Atlántica.
Hasta ahora, sólo el primer ministro y presidente del gobernante Partido Democrático Ciudadano (ODS), Mirek Topolanek, ha manifestado su apoyo a la iniciativa estadounidense, incluso sin un plebiscito popular, tal como pide la oposición socialdemócrata y comunista.
La base de Europa Central y del Este formaría parte del escudo espacial que construye EE.UU., y que está orientado a interceptar ataques con armas de destrucción masiva de carácter nuclear, químico o biológico. Mientras que los cohetes de la nueva quedarían en Polonia, la República Checa sólo acogería el radar. Este sistema de detección podría ubicarse en una zona militar próxima a la localidad de Jence, con 200 efectivos de operaciones y seguridad. |