El presidente de Sudán, Omar al Bashir, volvió a rechazar ayer el despliegue de una misión de derechos humanos de la ONU en la conflictiva provincia de Darfur. En un diálogo con periodistas en Cannes, donde asiste a la 24 cumbre Francia-África, Al Bashir afirmó: «Hay algunos miembros de esa delegación que a mi juicio no son imparciales. Por eso, es difícil decir si van a ser honestos y reflejar la realidad de allí».
El jueves, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, acusó en Nueva York al gobierno sudanés de no cumplir su promesa de permitir que un equipo de las Naciones Unidas investigue sobre violaciones de los derechos humanos en la región de Darfur. El equipo de seis miembros, entre ellos la Premio Nobel de la Paz Jody Williams, llegó a Addis Abeba el miércoles pero no pudo trasladarse a Jartum porque se les denegó el visado.
Al Bashir dijo ayer que la fuerza de paz de Darfur no corresponde a Naciones Unidas, sino a la Unión Africana (UA). «Según el acuerdo de Abuja, está claro (...) que el papel de Naciones Unidas es de apoyo logístico, financiero y técnico de modo de que la Unión Africana pueda hacer su trabajo». Unas 200.000 personas han muerto y 2,5 millones han debido abandonar sus hogares desde 2003 en la guerra civil que se produce en Darfur.
Así, el único logro de la XXIV cumbre de jefes de Estado de África y Francia se saldó con el inicio de un diálogo entre Chad, Sudán y la República Centroafricana sobre el conflicto y la inquietud general por la situación en Guinea Conakry.
A través de la "Declaración de Cannes", los tres países se comprometen a respetar la soberanía de los vecinos y a no respaldar a grupos armados, al tiempo que abren un mecanismo de consulta. «Se trata de acabar con las sospechas y malentendidos» , dijo el presidente de Ghana ye la Unión Africana, John Kufour. |