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Los sistemas imaginativos y peligrosos que los cubanos utilizaban para su travesía han pasado a mejor vida. Archivo |
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Balseros de la era moderna
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ANTES COSTABA 8.000 DÓLARES POR PERSONA Y ahora hay que pagar 12.000 SI SE VIENE POR MAR Y 20.000 si el viaje se realiza a través de un tercer país Los cubanos que llegan por mar casi siempre reciben publicidad en las emisoras de televisión, aunque ya no aparecen como antes exhaustos de tanto remar en sus inseguras balsas. Los que vienen en avión o por tierra, tras cruzar la frontera con México, rara vez aparecen en la prensa. Modernas lanchas de gran potencia o aeronaves comerciales son los nuevos medios de transporte.
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Rolando L. Medina/Dpa Miami
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LOS LLAMADOS balseros cubanos que ganaron notoriedad por cruzar el Estrecho de La Florida en embarcaciones precarias están ahora en la "era moderna" y la mayoría de sus travesías hacia Estados Unidos son en evolucionadas lanchas de gran potencia o en aviones de aerolíneas comerciales.
Los traficantes de seres humanos son sus aliados y las críticas de la ilegalidad de estas acciones se resumen con humor en las calles de Miami.
«Será ilegal, pero es un negocio de millones de dólares, que genera puestos de trabajo y contribuye a la reunificación familiar», comentó Pedro Sánchez, mientras tomaba un café en el conocido restaurante ‘Versailles’. Ya quedó atrás la peligrosidad de las balsas "primitivas" y las originales ideas de convertir un camión en barco o ponerle flotadores a un caballo.
En municipios del Gran Miami, como la zona de Hialeah, se sabe en cualquier esquina cuánto cuesta ahora traer a los parientes de la isla. Los precios han subido. Antes costaba 8.000 dólares por persona y ahora hay que pagar 12.000 si se viene por mar y 20.000 si es a través de un tercer país. Los que llegan por mar casi siempre reciben publicidad en las estaciones de televisión, aunque ya no aparecen como antes exhaustos de tanto remar en sus inseguras balsas. Los que vienen en avión o por tierra, tras cruzar la frontera con México, rara vez aparecen en la prensa.
Jorge y Rafael, quienes llegaron a Estados Unidos a través de Bolivia, explicaron que consiguieron pasaportes falsos en La Paz, sacaron un billete de avión para República Dominicana con escala en Florida y al llegar a Miami, se escondieron en un baño, rompieron sus documentos de viaje y se presentaron ante las autoridades de inmigración. Más tarde presentaron sus inscripciones de nacimiento, recibieron permiso de trabajo, la autorización de residencia y a los cinco años son ciudadanos.
Contrariamente al resto de los inmigrantes de otros países, la Ley de Ajuste Cubano, establecida hace ya más de 40 años, permite a los cubanos obtener la residencia al año y un día de pisar Estados Unidos y convertirse en ciudadanos cinco años después.
Otros inmigrantes deben primero ser residentes, algo que cuesta muchos años, y después de tener la llamada "tarjeta verde" (que es de otro color) deben esperar cinco años. En promedio, ser ciudadano para la mayoría es un proceso que puede durar 10, 15 o 20 años, los cubanos lo consiguen en sólo en cinco.
Miguel Tirado tiene 21 años, llegó a Estados Unidos hace apenas unos meses y su viaje fue "barato". Salió de Cuba con una carta de invitación de un amigo para visitarlo en Alemania, de allí viajó al Estado español y de Madrid "regresó" a Cuba en un avión con escala en México.
Se quedó en México, viajó a la frontera con Estados Unidos y allí cruzó, no sin antes soportar que los guardias mexicanos lo despojaran de todo lo valioso que llevaba, incluido su pasaporte cubano, y le exigieran que llamara a su familia en Miami para que le enviara 1.500 dólares.
Finalmente lo dejaron ir tras entregar lo último de valor que llevaba: un reloj Seiko. Cruzó la frontera, dijo que era cubano y a las pocas horas estaba viajando en un ómnibus hacia Miami.
Otros hacen su recorrido por Venezuela, Perú, Colombia o República Dominicana. Se quedan allí en "Casas de Acogida" y cuando les toca viajar a México o abordar la lancha rápida de turno emprenden la parte final de su travesía.
Algunos han sido devueltos por las autoridades mexicanas al sospechar de que su pasaporte es falso, pero lo han intentado incluso tres veces más hasta lograr engañar a los agentes mexicanos de inmigración o encontrarse a algún funcionario más "comprensivo". |
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