ZAPATERO realiza hoy su primera visita a Euskadi desde que ETA hiciera saltar por los aires en Barajas lo poco que hasta entonces había de proceso de pacificación y normalización política. El clima es bastante distinto a aquel 21 de mayo de 2006 en el que el presidente español llegó al BEC para anunciar que llevaría al Congreso la petición de apertura del diálogo con ETA. Ahora, el alto el fuego de la organización armada tiene la credibilidad que ella misma le ha querido dar; la oposición "popular" está envalentonada tras la bomba y las dos víctimas mortales; las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina... y el propio presidente puede tener la sensación de que cuenta con mejores aliados, para su estrategia de paz, fuera de su partido que dentro de él. Resulta presuntuoso dar consejos a un presidente de gobierno, pero en lo que valga, a Zapatero se le puede invitar a mirar en su casa y ver quién quedará a flote si algún día él se hunde. Ésa será la prueba de quién se ha implicado con él y quién ha podido estar jugando con dos barajas.