El sindicato ELA se une a los colectivos que rechazan el proyecto del tren de alta velocidad. Lo hará mediante una campaña de movilizaciones que arrancará en marzo reclamando la paralización inmediata de las obras, así como la apertura de un debate social sobre esta infraestructura.
No en vano, a juicio del sindicato, la ausencia de debate sobre la llamada "Y" vasca «resta enorme credibilidad política al Gobierno vasco, con el lehendakari a la cabeza».
Una inversión de «indiscutible» impacto social, medioambiental y económico «bien merece un debate», explicó su secretario general, Jose Elorrieta, para quien el TAV debería someterse a consulta popular. «Este Gobierno no está entrenado para hacer consultas populares y sería bueno que empezara a hacer un ensayo, sugirió Elorrieta.
«No se puede decir que se va a dejar en manos de los vascos una decisión de envergadura política sobre el ámbito de decisión y, a la vez, en la gestión política de aspectos tan importantes obviar la participación y decisión ciudadana», apuntó su secretario general en este sentido.
Es por ello que el responsable de ELA criticó la «gestión opaca» que el Ejecutivo de Ibarretxe ha llevado a cabo de este proyecto, al que acusó de presentar «un estilo muy poco democrático».
En este contexto, ELA iniciará una campaña que, bajo el lema "El TAV no es un tren social", llevará las protestas a las comarcas vascas en las que ya han comenzado las obras y en las que está previsto que pase el trazado del tren.
Las primeras movilizaciones se llevarán a cabo el próximo 9 de marzo en Urretxu, aunque también hay otras fechas confirmadas como la protesta que se realizará en Durango el día 23 del mismo mes.
Para la central sindical las obras no deberían continuar hasta lograr un consenso sobre la construcción de este tren en parámetros más sociales, tales como la utilización de las vías ya existentes, la elección de un trazado más consensuado y un coste más proporcionado al servicio que ofrecerá. |