DE MUY mala uva. Así estaban ayer médicos, padres y consumidores tras la retirada del anteproyecto de ley del alcohol que no ha dejado indiferente a nadie. Mientras sus detractores, el sector vitivinícola, se ha felicitado en pleno de que se ‘‘aparque’’ esta ley, científicos y consumidores se han contrariado por la decisión, al considerar que «se han primado los intereses económicos sobre la salud». La Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos y la Organización Medica Colegial manifestaron su «decepción» y lamentaron que el Gobierno haya «cedido» a presiones «partidistas, económicas y mediáticas». De poco ha servido que cien mil especialistas médicos hubieron apoyado la ley por considerar el consumo de alcohol entre menores y adolescentes «un grave problema de salud pública» que provoca que un 30% de chavales se emborrache de forma habitual.
La Sociedad de Medicina General también se ha pronunciado, al considerar que los intereses políticos y económicos han vuelto a primar sobre la necesidad de actuar ante un problema de salud pública. Consideran «fuera de lugar» que en vez de buscar soluciones y actuar de manera conjunta para solucionar un problema de salud, se «tergiverse y manipule» hasta el punto de paralizar una iniciativa que, «hace mucho tiempo que debería haberse puesto en marcha».
La Unión de Consumidores se sumó a las críticas con el mismo argumento, el que la salud de los jóvenes debe estar por encima de los intereses económicos y electoralistas. Muestran su «perplejidad e incomprensión» ante el retroceso del Ejecutivo debido a «presiones evidentes de determinados sectores económicos» y animan a Salgado a seguir con la ley porque ninguna «presión ni motivación» debe interponerse a la protección de la salud física y mental de los menores.
Asimismo, la presidenta del Consejo de Consumidores y Usuarios, Francisca Sauquillo, señaló que sería negativo que por «informaciones no precisas» y «la presión de intereses económicos» hayan suspendido esta norma.
Sentido común, pide la CAV
Pero la balanza se inclinó hacia el lado de los viticultores. Por eso ayer, la otra cara de la moneda la ponían desde el sector del vino y la Conferencia de Consejos Reguladores expresaba su «aplauso para la ministra Elena Salgado, entendiendo que no se volverá atrás».
El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja, Víctor Pascual Artacho, era algo más cauto al asegurar que este organismo «no bajará la guardia» hasta conocer que el anteproyecto se retira de forma definitiva o, al menos, el vino no queda incluido en este texto. Artacho precisó que «si interrupción quiere decir que el texto va a volver a tramitarse dentro de un período corto de tiempo y en los mismos términos no soluciona nada».
Todas las comunidades donde el vino es un factor relevante de su economía, también se pronunciaron sobre esta materia. En este sentido, el consejero de Agricultura, Pesca y Alimentación del Ejecutivo vasco, Gonzalo Sáenz de Samaniego, afirmó que la retirada de la ley evidencia «la descoordinación» del Gobierno. Opinó que con la interrupción del anteproyecto «por fin ha llegado el sentido común a Sanidad». A su juicio, «sacar una ley sin un mínimo de consenso no es conveniente para generar tranquilidad», ni para desarrollar una «gestión responsable». Sáenz de Samaniego pidió además que, si en un futuro se desarrolla esta legislación, «las bebidas de fermentación natural como la sidra, el v ino o el txakoli, queden excluidas» ya que, a su juicio, acompañadas de «una formación en consumo responsable», pueden ser «una oportunidad para que los jóvenes no consuman alcohol en edades tempranas».