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El camino lleva por un paraje agreste y salvaje hasta la base del Moro. Fotos Santiago Yaniz |
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Camino espectacular entre minas
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El cañón del moro atraviesa terrenos carranzanos. un espectáculo natural entre peñascos, descendente hacia un abismo, con las montañas cántabras a la vista. el mineral oxidado, las profundas grietas, barreras de madera sobre el vértigo... nos acompañan en este recorrido
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Santiago Yaniz Aramendia
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Un camino sin nombre, un sendero perdido, un espectáculo natural entre peñascos. Le han llamado "Cañón del Moro" porque desciende un barranco asomado al abismo y esto entre las murallas más recónditas del pico Moro, en término de Karrantza.
Para llegar al cañón del Moro hay que trepar hasta las fronteras visuales del valle de Karrantza en el puerto de Ubal. Y una vez allá, con las montañas cántabras a la vista, girar netamente al norte, tomando la ruta que por la derecha lleva hacia la finca de la diputación vizcaina a los pies del Mazo. Se circulará por ella unos novecientos metros para encontrar una estrecha ruta que bifurca a la izquierda, al Noreste. Siguiéndola y, tras rebasar un par de caseríos, a algo más de un kilómetro se buscará una pista que desciende a la izquierda, casi frente a una cabaña levantada en el borde de una pradera. Desde allí es obligatorio caminar y lo hacemos por una pista que desciende en línea recta al Suroeste y entre pastizales cerrados con alambradas. Tras un trecho de unos cuatrocientos metros el camino gira en ángulo cerrado para i al Sureste y, tras un llaneo retoma el rumbo Suroeste descendiendo hasta un cruce de pistas. Habremos ya pasado hasta este lugar algunos restos de instalaciones mineras, fondos de edificios o de cabañas. Desde la encrucijada hay que girar a la derecha y ahora comenzar una ligera ascensión por una pista entre lapiaces y bocaminas espectaculares.
A cielo abierto, abren sus bocas las fauces de la tierra. El mineral oxidado, seguramente calaminas, que permanecía en filones en la superficie, ha sido arrancado y dejado al descubierto profundísimas grietas que parecen abismos infernales. La pista discurre junto a ellas teniendo a la vista los roquedos de la cumbrera del Pico Moro. Pasando bajo los tortuosos y laberínticos lapiaces de La Estrella, la pista recorre un trecho superior a un kilómetro descubriendo restos de construcciones y robustas plataformas de laboreo. Y concluye asomándose al mismo Cañón del Moro. Una escalinata desciende allí protegiendo al visitante con una barrera de madera del vértigo y las caídas. Porque el sendero se hace impresionante mientas discurre al pie de una muralla de roca y tiene al costado un marcado corte que cae sobre las pedreras y bosques que se elevan sobre las orillas del río Calero. El camino habilitado es por ahora corto pero impresionante y en un recorrido sorprendente descubre pináculos y murallas de roca. En su extremo permite llegar un collado situado bajo las murallas verticales del Pico Moro en un lugar inhóspito y salvaje.
Los últimos pasos de la barandilla concluyen en una pedrera y allí el camino fácil, pero girando y descendiendo los bosques al sur es posible alcanzar un hayedo a través del que un sendero lleva hasta Lanestosa.
Pese al camino impreciso y al ambiente salvaje, el Cañón del Moro es uno de esos espacios de descubrimiento que aún hacen delicioso echarse al campo. |
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