«CUANDO UN BEBÉ NACE, unos hilos rojos invisibles salen de su espíritu y conectan con todas las personas importantes que entrarán en su vida. A medida que el bebé crece, los hilos se van acortando y se acercan cada vez más a aquellas personas que están destinadas a reunirse a pesar del tiempo, del lugar o las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca romperse». Esta leyenda china empieza a formar parte de la vida de aquellos que como Cristina Villar y Luis Lizarza, un matrimonio guipuzcoano, deciden adoptar a un niño, en esta caso a dos niñas, a miles de kilómetros. «A veces, cuando hay nuevas normativas que provocan que el tiempo de espera aumente, el hilo se lía pero al final se acaba desenredando», explica Cristina Villar, presidenta de la Asociación de Adopción de Niños en China, Anichi.
«Sólo queremos ser padres sin más diferencias. Nuestros hijos no son una obra de caridad como piensa mucha gente. Sólo son nuestros hijos. Nosotros no les damos a ellos, ellos nos lo dan todo», argumenta Cristina, madre de Sara Jing y Aisha Ai Hui, de 7 y 4 años respectivamente.
Durante 2006, en el País Vasco se constituyeron un total de 286 adopciones internacionales; 78 de ellas correspondieron a niños chinos. Del mismo modo, en 2005, y tan sólo en los territorios de Gipuzkoa y Araba, se realizaron 80 adopciones en China. Aún así un porcentaje elevado de expedientes se quedan sin culminar. De hecho, de los 333 expedientes de adopción internacional tramitados en 2006 en Bizkaia, sólo salieron adelante 164. En Gipuzkoa se materializaron 79 de las 210 solicitudes.
Endurecimiento de la ley
Del mismo modo, en el Estado, China encabeza la lista de países de procedencia de los menores junto a Rusia, Ucrania, Colombia y Etiopía. Según últimos datos de la Secretaria de Estado de Servicios Sociales, en 2005 se realizaron 5.423 adopciones, de las que 2.753 fueron efectivas en China. Por detrás del “gigante asiático” se situó Rusia con 1.262, cifra que ha aumentado los últimos años. De hecho, durante los cinco primeros años de este siglo, las adopciones internacionales crecieron un 84%.
Hace apenas dos meses, en diciembre de 2006, China anunció un endurecimiento de las condiciones para adoptar por parte de ciudadanos extranjeros. En 1979 este país asiático impuso la denominada política del hijo único de la que las mayores víctimas son las niñas; sobre todo en la China rural, donde vive el 80% de la población, ya que consideran una gran deshonra para sus ancestros no tener un heredero varón.
Con respecto al endurecimiento de la Ley, el director del Centro Chino de Adopciones (CC.AA.), Xing Kaimin, especificó que «ni obesos –obesidad mórbida–, mayores de 50 años o solteros» podrán adoptar. Tampoco «recién casados o divorciados y padres con más de cuatro hijos». La normativa, que entrará en vigor el próximo 1 de mayo, «está diseñada para proteger los intereses de los solicitantes más cualificados», indicó el máximo responsable de adopciones.
«El volumen de expedientes enviados a China ha crecido muchísimo con respecto al número de niños que pueden ser adoptados. Quizá el Gobierno chino se haya visto desbordado y ahora querrá elegir bien», explica Cristina. «Ha sido un palo, sobre todo para las personas que quieren adoptar solas. Antes existía un cupo, por lo menos en Gipuzkoa, que se tenía que cumplir: por cada doce parejas podía adoptar una familia monoparental», expone la presidenta de Anichi, de la que forman parte más de 100 familias adoptantes. «También para las parejas de recién casados –continúa–. Deben esperar al menos dos años para poder pedir una adopción».
Otro de los puntos que invalida a las parejas heterosexuales (las homosexuales no se admiten como padres en el país asiático) de la nueva normativa es que «tanto el marido como la mujer han de tener un nivel de estudios igual o superior al bachillerato o formación profesional oficial equivalente». «Muchos no tienen este nivel de estudios pero no significa que no estén cualificados. Pienso que esta norma es simplemente para que se rebaje el número de expedientes», afirma Cristina.
Con estos nuevos requisitos tan restrictivos se veta a muchas parejas y, por extensión, al número de adopciones que se podrían realizar en China y que convertían al Estado español en el segundo país a nivel mundial que más niños chinos adoptaba, por detrás de EE.UU. El 68% entre 6 y doce meses Además de Anichi, en el País Vasco existen otras organizaciones como la Asociación para el Cuidado de la Infancia (ACI) o Ume Alaia, que aglutinan a familias adoptantes en otros países del mundo. Según los datos que ACI recoge en su página web, esta asociación que trabaja a nivel estatal, ha tramitado desde su creación en el País Vasco 435 expedientes, de los 256 fueron asignados. De ellos, sólo 23 correspondían a familias monoparentales.
Asimismo, de los 3.022 niños que se han asignado en el Estado desde la creación de esa asociación, el 68% de ellos tenían entre 6 y 12 meses de edad.