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El PP de San Gil y su espejo
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"El PP quiere aparentar ser el único preocupado en la defensa de las víctimas y en una oposición frontal a los pistoleros de ETA"
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Óscar Rodríguez Vaz
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¿Cuál es el objetivo de un grupo parlamentario que propone que el final del terrorismo no tenga precio político, que hay que apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que no puede establecerse diálogo alguno con ETA, que seamos solidarios con las víctimas del terrorismo y que exijamos el final de los pistoleros y de su actividad? ¿Qué novedad aporta en el Parlamento vasco la discusión nuevamente de una resolución en torno a esos objetivos? ¿Qué parte de la Cámara vasca no tiene ya fijada por activa y por pasiva su posición en torno a esas formulaciones? ¿Qué se busca entonces? ¿Por qué se quiere que una semana y otra repitamos el mismo discurso en torno al mismo tema? ¿Por qué se pretende que sigamos aburriendo a una ya demasiado hastiada concurrencia? Pues esta claro: porque el objetivo es otro muy distinto. El Parlamento es el escenario de la representación política. De la "representación" en dos de las vertientes del concepto. Por un lado, "representamos" a una parte de la ciudadanía y, por otro, "representamos" un papel en relación con lo que interpretamos las querencias o rechazos de dicha ciudadanía. Pues bien, el primer día, este tipo de representación puede ser novedosa e incluso válida. El segundo es reiterativa. El tercero machacona. El cuarto, uno se pregunta si no querrán sembrar la duda de que donde dices "sí" pueda ser interpretado como "no". En ésas estamos y en ésas está el Partido Popular en el Parlamento vasco. Sean los "viernes de María (San Gil)" -lo más ocurrente que ha dicho Ibarretxe en esta octava legislatura, en una de las múltiples ocasiones que ha sido interpelado por la líder del PP-; sean las preguntas sin réplica de Carlos Urquijo -que pone "a huevo" la respuesta de cualquier consejero de Interior mínimamente preparado-; sea cualquiera de las demás iniciativas del Grupo Parlamentario Popular, exacerbando un discurso hasta lo disparatado, la tónica común es un enunciado con el que se puede coincidir en su formulación, pero que se rechaza porque son evidentes los objetivos de su insistencia. En ésas estamos. A estas horas, para los Socialistas Vascos, es más que evidente que el Partido Popular no está buscando otra cosa con su terquedad parlamentaria en la discusión en torno al "euskotema" que: 1. Quedar a bien con la parte más radicalizada y extrema de su base social; 2. Conformar a sus promotores mediáticos; 3. Aparentar ser los únicos preocupados en la defensa de las víctimas y en una oposición frontal a los pistoleros de ETA; 4. Y más importante, darle un puntapié en las posaderas al Gobierno de Rodríguez Zapatero y a los socialistas, aparentando entusiasmos de combate frente a ETA y frente a los nacionalistas vascos. Esa trampa la denunciaron hace muchos meses dos parlamentarios independientes del Grupo Socialista, no precisamente dudosos con relación a estos asuntos de oposición al terrorismo, de firmeza del Estado de Derecho y de relación con el Partido Popular en el seno de la política vasca. Tanto Emilio Guevara como Antonio Rivera dijeron, en tribuna parlamentaria, que ya estaba bien, que ya valía de aguantar un parlamentarismo ramplón de escaparate. En consecuencia, no vamos a participar de la ceremonia de la confusión que provoca una estrategia absurda orquestada por los populares. Primero, porque esta discusión artificial en torno a lo de siempre provoca, sin duda alguna, un mayor alejamiento entre ciudadanía y política. La paz, el fin del terrorismo es muy importante y ha de ser una prioridad política para cualquier gobierno. Pero por activa y por pasiva la sociedad nos está diciendo cuáles son sus problemas de verdad, los que le preocupan, de los que se acuerdan cada mañana al levantarse: la dificultad de acceso a la vivienda, la calidad del empleo, la política social, la educación de sus hijos,... Problemas a los que aparentemente no dedicamos demasiado tiempo en el Parlamento vasco. Segundo, y finalmente, porque la discusión pertinaz sobre el "euskotema" que plantea el PP provoca, muchas veces, el regocijo de Ibarretxe y los suyos, que encuentran en los "populares" el espejo que necesitan para continuar ellos también en una política partidista en algo que, como el terrorismo y la oposición a ETA, necesita precisamente el apoyo y posición común de todas las fuerzas políticas vascas. Sin excepción. Las dos consecuencias descritas -la retroalimentación de los discursos maximalistas que hacen imposible cualquier solución, y el alejamiento entre la calle y el Parlamento- son perniciosas para la sociedad y para el sistema democrático. Pretendemos, con nuestra actitud y acción política, atajar los resultados que ambas arrojan. Lo vamos a intentar.
Óscar Rodríguez Vaz es parlamentario y secretario general del Grupo Socialistas Vascos-Euskal Sozialistak |
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