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La hecatombre en la bolsa de China la pasada semana ha vuelto a poner el foco de atención para los expertos en economía internacional en la evolución de este país asiático, en el que se han iniciado las sesiones periódicas del Parlamento Nacional, el poder legislativo del país que permanece completamente bajo el control del PC. Un evento que cobra más importancia si cabe con los actuales temores de posible desaceleración de la economía USA. Las primeras declaraciones de las autoridades de Pekín sobre el particular dejaron poco espacio a la imaginación, al establecer su objetivo de aumento del PIB en un moderado 8%, muy lejos del 10,7% del pasado año. Aunque no está nada claro como se proponen conseguirlo. Las medidas adoptadas, por ejemplo, el pasado año para alejar al dinero caliente de la construcción fueron un completo fracaso y despertaron dudas en la concurrencia internacional sobre las ideas que realmente tenía Pekín al respecto. Ahora los anuncios, siempre realizados por la vía del rumor y el globo sonda previo, de que quieren restar liquidez al sistema bancario para evitar la peligrosa exuberancia bursátil, han tenido unas consecuencias tan exageradas que quizás el plan no termine de ponerse en marcha. Mientras, en algunos círculos políticos del país, según "The New York Times", lo que se pretende es que el Banco del Pueblo de China invierta parte de sus reservas en la constitución de un fondo con el que realizar inversiones en las zonas del interior de China para solucionar las grandes desigualdades de renta que existen entre unas regiones y otras. Mientras tanto, lo que sí volvió a pasar es que ante la posibilidad de que China modere su actual ritmo de crecimiento, los mercados de materias primas, que llevan casi un trienio beneficiándose de las perentorias necesidades de estos productos que tiene Pekín, acusaron ayer el golpe. |