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Arriba, una vista cenital de la maqueta; sobre estas líneas, una empleada del Athletic visiona el nuevo campo. Oskar M. |
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El "efecto presión"
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Las gradas no estarán tan cerca del campo como en la actualidad debido a la normativa UEFA, pero sí lo suficiente para que San Mamés siga ejerciendo su poder de intimidación sobre el rival
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U. Larrea Bilbao
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EN LOS últimos meses, desde que se anunció la construcción del nuevo campo de San Mamés, la preocupación de los hinchas más románticos, también de los más jóvenes y ruidosos, radicaba, por encima de la planta, el alzado, el perfil o el vuelo del edificio, en si los graderíos estarían lo suficientemente cerca del terreno de juego como para que San Mamés siguiera siendo una caldera a presión, para que continuase ejerciendo la tremenda presión que los equipos rivales, también los integrantes del trío arbitral, sólo sienten en La Catedral. «Como nos construyan un segundo Anoeta, estamos muertos», era el sentir general.
Según aseguró ayer César Azcárate, ingeniero de Idom-Acxt, el "efecto presión" ha sido uno de los parámetros que han sido tenidos en cuenta a la hora de diseñar el proyecto básico del nuevo estadio (también otros como la modernidad, la tecnología, la funcionalidad, la accesibilidad, la sostenibilidad...).
El terreno de juego del nuevo San Mamés tendrá 105 metros de largo y 68 de ancho, frente a los 103x68 del actual. Ahora bien, entre la línea de fondo y el graderío habrá 6 metros, que serán 7,5 entre las líneas de banda y los primeros asientos de las tribunas laterales. Esto será así para que el futuro estadio rojiblanco pueda ser un "Cinco Estrellas", un estatus que asigna la UEFA a los estadios que cumplen una serie de requisitos (aforo, dimensiones, servicios e instalaciones, medidas de seguridad y evacuación, infraestructuras y comunicaciones, oferta hotelera...) y que es condición indispensable para que un campo de fútbol pueda albergar un evento del primer orden internacional, ya sea una final de la Champions League o de la UEFA o un partido de una Eurocopa o de un Mundial.
Esta distancia entre el terreno de juego, que no es excesiva, parecerá menor merced al diseño de los graderíos, pues éstos estarán muy encima del verde, toda vez que su inclinación es muy considerable. Gracias a ello, San Mamés seguirá siendo una olla a presión.
El color de los asientos
El nuevo San Mamés será un estadio sostenible. Se ha tenido en cuenta el clima de Bizkaia para dotar al estadio de aplicaciones ecoeficientes, como la recogida de la lluvia y su almacenamiento para ser empleada en el regadío del césped, o la utilización de placas solares para reforzar el sistema calorífico y de duchas.
La distribución del aforo se llevará a cabo en tres niveles. La primera grada tendrá 18.400 espectadores; la segunda, 18.500; y la grada superior, 19.000.
Pese a que los asientos de la maqueta presentada ayer eran verdes, ése no será su color definitivo. Aunque aún está por decir, el rojo cuenta con opciones. |
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