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Burdisso se abalanza sobre Joaquín al término del encuentro. Efe |
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La "vendetta" valencianista termina con tangana final
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Burdisso trató de agredir a Marchena y provocó una pelea entre los dos equipos
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Sergio Morro Valencia
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La "vendetta" que solicitaba la afición valencianista en un mosaico al principio del partido se hizo realidad. El empate sin goles dio al Valencia la clasificación para los cuartos de final y de paso se cobró deudas pendientes ante el Inter de Milán.
Curiosamente, el mejor Inter que ha pasado por Mestalla en los últimos años quedó apeado ante un Valencia muy aplomado, aunque el partido acabó con un espectáculo bochornoso, con una monumental pelea, que comenzó con el argentino Nicolás Burdisso enloquecido, que quiso agredir a Marchena, y posteriormente hubo múltiples agresiones entre los jugadores.
El arranque del partido respondió a las expectativas, los dos equipos saltaron al terreno de juego con mucha intensidad, aunque fueron los italianos los que, poco a poco, fueron imponiendo el ritmo que más les convenía.
Tras un primer aviso de los interistas, el Valencia reaccionó y dispuso de una doble ocasión protagonizada por Villa y Morientes, pero ninguno de los dos acertó en el remate.
El Inter la tocaba mucho y con criterio, por lo que la defensa del Valencia se tenía que multiplicar para evitar que a Ibrahimovic y a Crespo les llegaran balones en condiciones. Baraja probó a Julio César de lejos, poco antes de la media hora, y ahí acabó el bagaje ofensivo local en la primera parte.
Precisamente, la poca presencia del centrocampista vallisoletano en la medular, que acusó mucho su falta de forma, permitió al Inter llevar el peso del partido. Crespo la tuvo en un remate de tacón, pero la fortuna se alió con los de Mestalla.
Hugo Viana aporta carácter
Una lesión muscular de Baraja en el tramo final del primer acto provocó la entrada de Hugo Viana. Con el portugués al mando, el equipo valencianista comenzó a jugar con más criterio, aunque el marcador no se movería y todo quedaba en suspense para la segunda mitad.
En la reanudación, ambos equipos le metieron una marcha más al partido. Stankovic metió el miedo en el cuerpo a Mestalla con un acrobático escorzo, pero el Valencia respondió con un remate de cabeza de Moretti con todo a su favor para marcar.
Mancini no terminaba de verlo claro y metió más madera: Julio Cruz y Figo. El partido comenzó a transformarse y se puso como le gusta al Valencia, bueno para la contra, aunque con el peligro que siempre supone tener al Inter buscando sin miramientos la portería rival.
La tensión en ambos equipos era tremenda. Marchena, soberbio en la medular, se erigió en protagonista cuando a un cuarto de hora del final evitó el tanto italiano en la misma línea de gol.
Cuando mayor era la angustia para el Valencia, los de Quique le dieron la vuelta al calcetín y dominaron los minutos finales, disfrutando de claras ocasiones para sentenciar, incluido un balón al palo de Marchena.
Al final pasó el Valencia, en medio de una algarabía que acabó con una reprobable pelea en el centro del campo, que llegó a trasladarse hasta el vestuario valencianista. |
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