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Lorenzo realiza un "caballito" en una carrera del año pasado. Archivo |
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Lorenzo se defiende de todos
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250 c.c. El balear busca revalidar título ante un gran abanico de rivales cualificados
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J. Larrauri Bilbao
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LE COSTÓ MÁS de la cuenta pero por fin pudo cumplir su sueño de proclamarse campeón del mundo. Hasta el año pasado, Jorge Lorenzo era conocido por su talento sin control, sus adelantamientos por fuera, su capacidad para entremezclar grandes actuaciones con pifias tremendas y por su predisposición a decir siempre lo que pasa por su cabeza, duela a quien duela y moleste a quien moleste. Le faltaba mesura para aspirar a cotas mayores. Demasiado acelerado para ser campeón. Pero, por fin, en 2006 pudo quitarse ese estigma de encima. Ganó el Mundial, su sueño. Es cierto que lo hizo con más complicaciones de las esperadas -los nervios le jugaron una mala pasada en Turquía y tampoco lo pasó demasiado bien en la prueba final de Cheste- pero el objetivo estaba ya cumplido. Sin dejar de lado su perfil más agresivo, el balear había logrado las tablas necesarias para ser campeón del mundo.
Esta temporada, Lorenzo tiene aún un reto más difícil, mantenerse en lo más alto. Tras descartar de inicio los cantos de sirena que le colocaban en MotoGP, el piloto de Fortuna Aprilia será, sin ningún género de dudas, la rueda a seguir en un Mundial del cuarto de litro que se prevé repleto de nivel. Y es que al mallorquín no le van a faltar rivales cualificados a la hora de defender su corona, ya que además de sus principales rivales de la anterior campaña a la batalla se han apuntado también nuevos combatientes llegados de los 125 c.c., como es el caso de Álvaro Bautista y el finlandés Mika Kallio, que seguro que darán mucho que hablar desde que se produzca el primer banderazo de salida, aunque como es lógico tendrán que superar un periodo inicial de adaptación a su nueva montura antes de poder aspirar a hacer cosas importantes en lo que a la clasificación final del Mundial se refiere.
Pero los principales rivales de Lorenzo serán los que se mantienen en el cuarto de litro desde la pasada temporada, todos ellos encabezados por Andrea Dovizioso. El piloto italiano de Honda acumula ya un tercer puesto y un segundo desde que llegara a esta categoría tras ganar en 2004 el Mundial de 125 y todo el mundo espera que dé el salto a lo más alto, aunque su irregularidad no le ayuda en absoluto. Junto a él, Lorenzo también tendrá que vigilar de cerca a Alex De Angelis, que el año pasado estrenó su palmarés de victorias en la última prueba de Cheste; el japonés Hiroshi Aoyama, otro de los que lleva años amagando pero que nunca acaba de explotar; y Héctor Barberá, liberado de la atadura que para él era compartir equipo con Lorenzo. Entre el resto habrá que seguir las evoluciones de Roberto Locatelli, que a sus 32 años es, con mucho, el más veterano de la parrilla, pero que se resiste a ser borrado del mapa. |
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