 |
|
|
 |
El islandés Eidur Gudjohnsen supera a Reina, portero del Liverpool, para anotar el tanto del Barça, insuficiente para los intereses del ya ex campeón de la máxima competición continental. Efe |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
This is Anfield, Barça
|
|
Los azulgrana firmaron un triunfo corto y se despiden ante un brillante Liverpool
|
 |
|
Pako Ruiz
|
 |
Las frases «Mi equipo ha merecido pasar. Hemos estado encima del Barcelona» Rafa Benítez Técnico del Liverpool
«Hemos jugado para construir ocasiones, pero no hemos acertado» Frank Rijkaard Técnico del Barça
|
|
This is Anfield. Es una inscripción legendaria. La que acapara el escudo del Liverpool. La que preside el túnel de vestuarios del mítico estadio. Ejerce como un mandato. «Recuerda a nuestros jugadores para quién están jugando y a los rivales contra quién lo van a hacer», alardean a orillas del Mersey. Es motivadora e intimidatoria a la vez. Todos los jugadores ‘‘reds’’ tocan la inscripción antes de salir al campo. El equipo visitante, en cambio, agacha la cabeza. El Barça la agachó. Sucumbió al influjo. Anfield Road se convirtió en su final de trayecto en la Champions. El vigente campeón se cae en octavos. A manos de otro campeón. Al que sucedió en el trono el pasado mayo.
El Liverpool se agarró a la leyenda. No podía manchar su propia historia. Los de Rafa Benítez así lo entendieron. La noche de ayer era la propicia para ser el Liverpool en estado puro. Los ‘‘reds’’ lo asumieron. Salieron con las pilas cargadas. No sólo a guardar el tesoro del 1-2 de la ida en el Camp Nou. Sino también a no dejar moverse al Barça. A no dar respiro alguno a los de Frank Rijkaard. Mordieron sin cesar. Agobiaron, durante muchísimos momentos, a los Xavi, Deco, Iniesta, Ronaldinho, Messi... poco acostumbrados a tal presión. La consigna era clara.
El Barça, mientras, tenía que reivindicarse. Anfield, uno de los templos del fútbol, era el escenario idóneo para dar ese golpe de campeón. Pero el Barça no es el de antaño. Aunque recurriera a su tridente mágico, con Eto’o en el once inicial. El camerunés está aún muy lejos de su mejor forma. Su presencia inquieta al rival. Pero su aportación, hoy en día, no. Rijkaard, incluso, prescindió de Eto’o a los 71 minutos. Gudjohnsen fue su recambio. El movimiento le salió bien. Cuatro minutos después el islandés, destinado ya a jugar el papel de revulsivo, batió a Reina tras aprovechar un excelente de servicio. Fue una de las escasas ocasiones en la que los azulgrana rompieron la excelente defensa inglesa. Al Barça sólo le quedaba un paso para la gesta. El definitivo. El segundo gol que necesitaba para dar la vuelta a la eliminatoria. Un cuarto de hora para soñar. Lo intentó. Incluso, Ronaldinho, que de nuevo no pudo mostrar su magia y que a los siete minutos del segundo acto perdonó ante Reina con un lanzamiento al palo, lo tuvo en sus botas tras una acción de Giuly. Pero ayer era la noche de Anfield.
Ocasiones de los ‘‘reds’’
El trepidante e incierto final fue hasta casi inesperado. Por lo menos tras lo ocurrido en la primera mitad. El Liverpool perdonó. Su agobiante presión dejó pequeño al Barça. Los ‘‘reds’’ pudieron matar el partido muy pronto. Ocasiones para ello no faltaron. Riise, en dos oportunidades -la segunda con un zurdazo desde fuera del área que se estrelló en el larguero-, Sissoko, con un lanzamiento lejano tras error de Valdés y que también se estrelló en el larguero, estuvieron cerca de romper el empate. Pero la ocasión más clara (mejor dicho, una triple ocasión) la protagonizaron Bellamy, Kuyt y Riise, pero sus tres remates consecutivos no encontraron la red.
El Barça tuvo que esperar hasta el último tramo para reencontrarse a sí mismo. El gol de Gudjohnsen abrió la posibilidad de la remontada. Se quedó en eso. En un mero sueño. El Barça ganó. Una victoria sin valor. Deja la Champions. De forma prematura. This is Anfield, Barça. Así se lo dijo el Liverpool. |
|