 |
|
|
 |
Valentino Rossi precede a su compañero de equipo Colin Edwards y a las Honda HRC de Dani Pedrosa y Nicky Hayden, actual campeón del mundo de MotoGP. Archivo Valentino Rossi presentó el lunes su nueva moto. Efe |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Rossi reclama su corona
|
|
Moto GP El italiano, con Yamaha en plena forma, es junto a un Pedrosa ya rodado el gran aspirante al trono de Hayden
|
 |
|
Jon Larrauri Bilbao
|
 |
Un animal herido siempre es más peligroso, más impredecible, más dispuesto a recuperar su lugar en la manada. El sitio de Rossi en la jungla del motociclismo siempre había sido, hasta el año pasado, el primero, el más destacado. La punta de lanza. Pero ocurrió lo que tantas veces en el deporte, que nada es para siempre. El italiano, que había gobernado con mano de hierro la categoría reina durante los anteriores cinco años, se vio obligado a abdicar, a abandonar su corona. Cuando todo apuntaba a que podía ser Dani Pedrosa, el "nuevo príncipe", el relevo anunciado, el que subiera a los altares de MotoGP, resultó que el nuevo monarca llegó del otro lado del "charco", de Kentucky, del país en el que ningunean todo lo que tenga que ver con las dos ruedas que no sea Superbikes. Nicky Hayden es el nuevo rey, pero "Il Dottore" quiere recuperar su corona. Ya la ha reclamado.
El año 2006 no fue nada fácil para Rossi. Constantes devaneos con la Fórmula 1, problemas de estabilidad de su montura, rumores de falta de motivación... Sea por lo que fuere, el italiano no ejerció como antaño el papel de insultante dominador. Los nuevos valores (Hayden, Pedrosa...) y algún que otro viejo rockero (Capirossi) se le subieron a las barbas y al final el estadounidense logró acabar con su leyenda de invencible. Aún con todo, el transalpino llegó a la última carrera con opciones, pero en su necesidad de remontar dio con sus huesos en el suelo al mismo tiempo que los sueños de Hayden se convertían en realidad.
Este año ya ha anunciado que todo será distinto, que pondrá sus cinco sentidos en volver a ser campeón. De hecho ya está en ello. Ha entrenado más que nunca, ha seguido en tiempo real el desarrollo de su nueva Yamaha y el nuevo patrocinio de Fiat -¿traerá de la mano su desembarco, dentro de unos años, en el Mundial de rallys?- por dos temporadas le permiten estar centrado únicamente en lo que mejor sabe hacer: pilotar. Además, si su montura le creó numerosos dolores de cabeza el año pasado, todo apunta a que éste será todo lo contrario. Yamaha se ha adaptado perfectamente a la nueva cilindrada y toda la parrilla señala que la nueva M1 800 es la moto más fácil de pilotar, la que menos derrapadas bruscas provoca y la que mejor velocidad por paso en curva posee. No es la moto más potente de la parrilla, pero Rossi ya está acostumbrado a luchar contra ese inconveniente.
Lo lleva haciendo desde que salió de Honda, la que fue su casa, para demostrar que el hombre es superior a la máquina. Será precisamente de su anterior equipo, HRC, de donde le vendrá la mayor parte de oposición, con Hayden y Pedrosa dispuestos a que no vuelva a reinar. El americano, como campeón en curso, merece todos los respetos aunque figura como tercer nombre en las quinielas. El año pasado demostró que, sin ser el más rápido, se puede ganar un Mundial a base de regularidad, de ejercer de "hormiguita" en cada prueba. Por su parte, el catalán deja atrás una campaña de aprendizaje en la que las cosas le fueron mejor de lo esperado y este año parte ya como aspirante con galones. La HRC es, como siempre, una moto fiable y los ingenieros han apostado por la manejabilidad por encima de la potencia. En las sesiones de la IRTA se ha visto superada por la Yamaha, pero tiene margen de mejora.
Un escalón por debajo está Ducati, con el veterano y peligroso Loris Capirossi, el imberbe y en ocasiones temerario Casey Stoner y el recuperado Alex Barros. Las "balas rojas" volverán a ser peligrosas, más en la lucha por triunfos parciales que en la pugna por un Mundial que aún les viene algo grande. En la tesitura de luchar por podios y victorias esporádicas entrarán en juego las Honda Gresini con Toni Elías (debe demostrar que lo de Estoril en 2006 no fue casualidad) y Marco Melandri (sigue sin dar el paso decisivo que le lleve a la élite) y las Kawasaki Ninja de Olivier Jacque y Randy de Puniet.
Estos pilotos componen la "clase media" de la manada. Las puntas de lanza estarán en otra pelea. Su guerra es más ambiciosa, y la de Rossi más que ninguna. Le corresponde luchar por recuperar lo que fue suyo, abrir gas para recuperar el poder. "Il Dottore" reclama su corona y amenaza por hacer lo que sea necesario para conseguirla. |
|