El Gobierno de EE.UU. acusó ayer a Irán de violar «flagrantemente» el derecho de expresión y reunión en 2006, de abusar de las minorías religiosas, impedir un proceso electoral limpio y respaldar el terrorismo en Siria y Líbano. Ésas son las principales conclusiones del capítulo dedicado a Irán en el informe sobre derechos humanos en el mundo en 2006 publicado por el Departamento de Estado.
En general, el estudio insiste en que el ya pobre historial en materia de derechos humanos de Irán "empeoró" en 2006 y destaca que Teherán intensificó su ofensiva contra los disidentes, periodistas y reformistas, una campaña caracterizada por "los arrestos y detenciones arbitrarias, la tortura, las desapariciones, el uso excesivo de fuerza y la negativa generalizada a conceder juicios justos" además de enumerar numerosas irregularidades en las elecciones.
Sin embargo, quizás la parte más relevante del informe es la que asegura que Irán "continuó desobedeciendo los llamamientos internos e internacionales a un Gobierno responsable en 2006 al respaldar movimientos terroristas en Siria y Líbano. |