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El hermano mayor de "El Chino" le reprendió por haber asesinado a 200 personas en los atentados
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El tribunal pide a la Sala que juzgó a los miembros de ETA por la "caravana de la muerte" un cartucho de Titadyne para su análisis
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Agencias Madrid
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El tercer testigo protegido perteneciente a la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) que comenzó ayer a declarar indicó que «el caos» creado tras la masacre provocó que los efectos requisados en los registros a domicilios y el resto de pruebas halladas en distintos escenarios «no estuvieran perfectamente clasificados».
El inspector de la unidad, que se ocupó de la investigación, explicó que administró «toneladas de efectos localizados en los registros» que procedían de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) y se trasladaban a la UCIE para su depósito. Indicó, además, que se elaboró un inventario aunque «no siempre era fácil hacerlo» ya que había multitud de pruebas.
Entre los objetos almacenados se encontraba una bolsa de asas azul, similar a la localizada en el distrito de Vallecas y que contenía un artefacto no explosionado, dijo que especificó que ésta fue adquirida frente a la vivienda de integrantes de la célula de Lavapiés. Una persona de su unidad compró la bolsa ya que se pensó que la Policía Científica, podría necesitarla con objeto de realizar un cotejo de las fibras. .
El inspector expuso, por otra parte, que no le cabe «duda» de que los procesados Fouad El Morabit, Basel Ghalyoun y Mouhannad Almallah contribuyeron a inculcar «ideas suicidas» a Rifaat Anouar, uno islamistas que murieron en Leganés. También aseguró que el hermano mayor del suicida Jamal Ahmidan "El Chino" le reprendió por su participación en los atentados y haber asesinado a doscientas personas en un país que le había acogido y que éste le respondió que ese mismo número de personas muere cada día en Palestina. Este episodio fue una confesión voluntaria ante la Policía del hermano pequeño de "El Chino", Youssef Ahmidan.
El miembro de la UCIE indicó que «Sarhane El Tunecino» era «un islamista de nivel». Explicó que «el extremismo exagerado» del suicida pudo «salvar la vida» a varias personas que asistían a las reuniones de adoctrinamiento que organizaba ya que «causaba miedo» e insultaba a aquellos que no querían respaldar su cruzada «cruel y asesina».
El tribunal preguntó ayer a la Sala que juzgó a los activistas de la llamada "caravana de la muerte" si conserva algún cartucho intacto de la dinamita Titadyne intervenida en la furgoneta en la que fueron detenidos el 29 de febrero de 2004 ya que ha cerrado la fábrica de esta dinamita donde ETA robó los explosivos . |
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