El consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, defendió ayer que la mejor forma de evitar que ETA tome la iniciativa en el proceso de paz es «mostrar seguridad en nuestros planteamientos» y crear un «frente clave», formado según él por el PNV y el PSE, que tenga capacidad para «acordar la línea política a seguir en cualquier relación» con la organización armada. Añadió que «sería muy importante poder contar con el PP» en esta dinámica pero, tras considerar que es algo muy difícil actualmente, apuntó que «tampoco nos podemos quedar quietos esperando otras decisiones» de los ‘‘populares’’.
Balza, que protagonizó ayer en Bilbao el desayuno de Fórum Europa de Nueva Economía, manifestó que la línea a seguir a este respecto es diferenciar «las cuestiones de la paz con las cuestiones de la política». Preguntado sobre una posible actuación de ETA de no aceptarse la propuesta realizada por Batasuna el pasado sábado en Iruñea, dijo que «ésta es precisamente la raya que no podemos cruzar, que los planteamientos políticos corresponden a los agentes políticos y que las cuestiones de la desmilitarización, entrega de armas o presos corresponderán a la relación del Estado con ETA».
De no delimitarse claramente ambos ámbitos, explicó, «volveremos a experiencias absolutamente conocidas del pasado, y que han demostrado que son la clave del fracaso». No obstante, respecto al futuro de la organización armada, consideró que se ha producido «un cambio mundial en la percepción del terrorismo, que ha sido paralelo en el País Vasco», provocado fundamentalmente por el 11-S.
Opinó que este proceso no tiene vuelta atrás en Europa, lo que redundará en que «la interacción entre Francia y el Estado español va a estar garantizada» y, por tanto, «ETA no va a poder volver a la capacidad de hacer daño que ha tenido durante muchos años». De este modo, concluyó que, si ETA «no aprovecha para hacer un planteamiento de cierre, se verá abocada a una ‘‘grapización’’», en referencia a la pérdida de apoyo social que puede sufrir. |