 |
|
|
 |
Un Fiat del Salón de Ginebra adornado con flores en su parte posterior. Todo un símbolo de esta feria europea cuyo reto es controlar las emisiones de los coches. AP |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
TELEVISIÓN
|
|
|
|
|
|
|
Más coches, menos humos
|
|
salón de ginebra.LA COLECCIÓN DE PRIMAVERA DENOTA LA PREOCUPACIÓN DE LOS FABRICANTES DE COCHES, OBLIGADOS A REDUCIR LAS EMISIONES CONTAMINANTES
|
 |
|
Juan Ángel Martínez
|
 |
Ginebra vuelve a convertirse en la capital europea del motor. El Palexpo de la ciudad suiza acoge una 77 edición del Salón Internacional del Automóvil marcada por la incertidumbre. Esta vez, el tradicional chaparrón de productos, más profuso y factible que de costumbre, se ve desplazado del primer plano de la actualidad por la desconfianza que destila el sector. Los constructores no esconden su preocupación por las severas exigencias medioambientales de las autoridades europeas.
Fabricantes y administración, probablemente también casi todos los usuarios, coinciden en la necesidad de poner freno al deterioro que padece el ecosistema. Las discrepancias aparecen a la hora de establecer los métodos, los plazos y los modos de sufragar la cura. La industria del automóvil se enfrenta al desafío de rebajar drásticamente las emisiones de dióxido de carbono antes de 2012. Este gas, responsable del efecto invernadero, es una de las consecuencias del empleo de combustibles fósiles para alimentar los motores de los vehículos. El funcionamiento de los mismos origina casi la tercera parte de las emisiones de CO2 en la Unión Europea. La legislación comunitaria establece que los automóviles que salgan al mercado en la segunda década de este siglo no podrán superar el índice de 160 gramos de CO2 por kilómetro. Si se implantara hoy esta norma, no llegarían a medio centenar los modelos contemporáneos en condiciones de circular. La reducción de la tasa de emanaciones permitidas va a obligar al sector a replantearse sus métodos de trabajo y a efectuar fuertes inversiones para desarrollar nuevas tecnologías. El futuro inmediato pasa por la implantación de los biocombustibles (metanol, etanol o biodiesel). Se trata de una solución de compromiso más factible a corto o medio plazo que hipotéticas energías alternativas (hidrógeno, electricidad, etc.).
Los servicios de ingeniería de las principales marcas ya disponen de mecánicas capaces de funcionar con este tipo de carburantes si no limpios, al menos no tan nocivos como la gasolina o el gasóleo convencionales. Ahora, la cuestión es acordar cómo y cuándo se aborda esta transición técnica. No menos importante es averiguar cuánto va a costar dicho proceso. La única incógnita despejada a priori es la de quien acabará soportando, de una u otra forma, es coste: el cliente final, es decir, usted.
Entre tanto, al menos el escaparate suizo le entretiene la vista con una copiosa hornada de modelos. Además de las indispensables vedettes que alimentan sueños y de las exclusivas joyas para elegidos, este año proliferan en Ginebra las creaciones pret a porté, modernas propuestas de automóviles convencionales para gente corriente. |
|