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La torre Altaiz deja pequeños a los deportistas del esquí de travesía que se encuentran en sus laderas. |
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Lagos de hielo en los picos
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los hoyos de lloroza se convierten en invierno en espejos naturales que llaman la atención en el centro de un paisaje gris entre las montañas excelsas de los picos de europa
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Santiago Yaniz Aramendia
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Apenas el frío se apodera de las montañas los resecos lagos de Lloroza comienzan a rellenar sus fondos húmedos para convertirse de nuevo en lo que son después de cada tórrido verano. De ser pequeños estanques donde se refugian algunos anfibios pasar a ser verdaderas lagunas renovando en su interior la vida que allí es efímera pero intensa.
Por muy sorprendente que parezca, en el universo de piedra magnífico de los Picos de Europa, allí donde parece que almacenar una gota de agua es imposible se forman algunas lagunas, verdaderos territorios de excepción en un paisaje gris que apenas mancha de verdes algunos de sus rincones.
Los hoyos de Lloroza son una de esas excepciones en el paisaje de los Picos donde mirarse a un espejo amable mientras se tiene a la vista un mundo de montañas excelsas. Porque es mágico apreciar el recorte de un lago helado que dibuja sus formas como un pastel de nata mientras se sabe de lo extraño de este entorno natural.
El camino a los lagos es fácil y campestre pero también nevado en estas fechas de propuesta helada. Obligación por tanto de calzar botas con buena suela y polainas si el manto blanco se mantiene blando.
Teleférico o buenas piernas
Hay que llegar a Fuente Dé a esa estación terminal donde sólo el teleférico o las buenas piernas permiten el camino a los Picos que sin embrago están notablemente presentes a la mirada imponiendo las murallas de Peña Remoña sobre nosotros. El viaje en teleférico es otra experiencia de este viaje, vertiginosa por cierto, desde esas cabinas ahora renovadas que se desplazan a toda velocidad sobre el abismo.
Asomarse al "mirador del cable" aporta aún más vértigo a la sensación del viajero. Luego este se sustituye por los paisajes de montaña agrestes ante la mole caliza de la Torre Altaiz y la impresionante masa caliza de Peña Vieja. Bajo este paisaje el viajero tomará la pista que se dirige a la base de Peña Vieja donde en la horcadita de Covarrobres bifurca para dar camino descendente hacia los puertos y el Parador de Aliva. Nuestro camino sigue a la izquierda, flanqueando la muralla y en breve estaremos contemplando a nuestro costado el círculo dibujado por uno de los lagos de Lloroza. Llegaremos al estrechamiento del barranco, donde el camino bifurca de nuevo mandando un sendero exiguo sobre las pedreras en busca del collado de Horcados Rojos y girando el trazo de la pista en el paraje conocido como la Vueltota precisamente por esa curva cerrada del camino trazado para las minas y sin duda mejorado para que el rey Alfonso XIII pudiera subir de cacería a matar rebecos.
La belleza de las imágenes
Solo necesitamos bajar, muy poco y directamente sobre la hierba o la nieve hasta el reborde de la laguna. Allí se reflejan las agujas de Covarrobres y nos enseñan una bella imagen. Más allá, al Este, toparemos otra laguna y girando de nuevo al Norte otra más. Campeando, divagando por un paisaje ondulado en plena libertad iremos descubriendo una a una las tres lagunas de Lloroza.
Tres reliquias de lo que fue una antigua cubeta glaciar que mantienen el agua de lluvia o del deshielo difícilmente hasta el estío. No cuentan con manantiales de aportación y eso impide su existencia permanente. En lo más cálido del verano algunas de ellas no son más que un pequeño charco húmedo. Sólo la situada más al norte es una auténtica laguna porque mantiene agua suficiente durante todo el año para permitir la peculiar vida lacustre durante todo el año.
Un abanico de montañas con nombres sabrosos nos acompañan permanentemente: la Torre del Hoyo Oscuro, el Madejuno, el Tiro Llago, la Torre Blanca, la Torre Olvidada que antecede a la Peña Vieja…
Tras el periplo por los lagos de Lloroza el viajero puede elegir destino. Si se trata de retornar sobre sus pasos hacia el teleférico puede hacerlo directamente. Desde la laguna más interior un sendero poco marcado busca el paso entre las colinas que dibujan este entorno y llega acariciando los cortados que se desploman sobre Fuente Dé hasta el urbanizado mirador turístico.
A pie de instalación, Los Picos enseñan aún reliquias glaciares de naturaleza peculiar. Eso es Lloroza. |
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