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Xabier Elorriaga interpreta al gobernador de Antioquía. Oskar Martínez |
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Xabier Elorriaga Actor
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«En la obra de Calderón soy el poder, el mal en la tierra»
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Calderón de la Barca escribió ‘‘El mágico prodigioso’’ para formar parte de las celebraciones del Corpus Christi del pueblo de Yepes, en 1637, por encargo del Ayuntamiento de esta localidad toledana. La comedia, que se desarrolla en Antioquía durante el siglo III, llega mañana al Teatro Barakaldo, con Xabier Elorriaga interpretando al gobernador de Antioquía.
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Sandra Atutxa Bilbao
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Las frases «No vendería mi alma al diablo, luego ¿qué haría con él?» «En Euskal Herria hay un público de teatro, y buenos grupos teatrales que hacen obras de calidad»
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Nacido en Venezuela de padres bilbainos exiliados, el actor Xabier Elorriaga es un rostro conocido en la gran pantalla. En 1975 debuta en el cine en la película ‘‘La Ciutat Cremada’’ de Antonio Ribas. Dice que la experiencia de trabajar en el teatro le ha ayudado a desarrollarse como actor. Mañana interpretará al gobernador de Antioquía bajo la dirección de Juan Carlos Pérez de la Fuente. «Salgo con un traje muy ostentoso. Claro, soy el gobernador», ironiza Elorriaga.
‘‘El mágico prodigioso’’. ¿Tiene la obra más de mágico que de prodigioso?
Tiene las dos cosas. En la obra se cuenta una historia de amor. El ambiente que crea Juan Carlos Pérez de la Fuente es muy mágico. Es atractivo, la dirección de actores y el tratamiento del texto seduce al espectador.
Qué sería del teatro si no fuera por la magia que lo rodea.
Sin duda. Esta obra seduce e invita a la gente a escuchar versos.
Calderón de la Barca. Supongo que no es una obra fácil.
No lo es. Es complicada de mostrar. Tiene una carga filosófica densa, pero el acercar las ideas más complejas de una manera sencilla es lo que la hace atractiva .
¿Invita a la reflexión?
Sin duda. Calderón invita a reflexionar sobre la posibilidad de que el hombre pueda perderse en una mala elección.
Vender el alma al diablo.
Venderlo por un amor.
¿Lo vendería?
No y, ¿luego qué haría con el diablo?
No estaría mal tener al diablo de amigo.
¿Tu crees?
No sé, pregunto...
Bueno, en mi caso para salvar a mi hijo de dieciséis años, por ejemplo. No me importaría, no.
Insisto, y, ¿por amor?
Depende.
Salvarse o condenarse. Una importante decisión.
Es terrible pensar que una mala elección en la vida puede llevarte al sufrimiento.
Es su segunda obra teatral.
He hecho televisión, cine, pero en teatro es la segunda obra, sí.
¿Qué le cautiva?
En el primer papel que interpreté sobre un escenario no me sentí tan involucrado como el que interpreto en ‘‘El mágico prodigioso’’. Del teatro me gusta la cercanía con el público. Tiene un atractivo enorme, pero es duro, y en general está mal pagado. Hoy en día es un prodigio que una empresa privada ponga en marcha un montaje de estas características y, encima, es un prodigio que tenga el éxito que está teniendo.
¿Le gusta su papel?
Interpreto un papel corto. Soy el poder, el mal en la tierra.
¿Siempre quiso ser actor?
No, estudié Periodismo. Siempre me ha gustado comunicar. El teatro me ayuda a desarrollarme como actor.
Un paso más en su carrera.
El desafío de buscar la verdad en escena en el teatro es mayor.
¿Le daba miedo?
¿El teatro? Me daba miedo saber con quién iba a trabajar.
La convivencia en gira, ¿no?
Eso es, pero estoy encantado. Tengo unos compañeros excepcionales.
El ambiente es importante.
Para mí, fundamental. Sólo uno de los actores es mayor que yo, el resto ronda la treintena y son unos gamberros geniales.
¿Se pone nervioso?
No, lo controlo bien.
¿El actor desconecta?
Yo desconecto poco.
¿En Euskal Herria hay afición por el teatro?
Hay un público de teatro. Además, hay bastantes y buenos grupos teatrales que hacen obras de calidad.
La gente ve más televisión.
La televisión ha alejado al público del teatro e incluso del cine.
¿Se divierte?
Mucho.
¿Tiene alguna manía?
No, no creo en eso de la mala suerte por el color amarillo.
¿Qué no falta en su camerino?
Me gusta llevar encima una foto de mi hijo. Bueno, siempre llevo fotos de Arantxa y de Mikel. |
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