Los serbios y los albano-kosovares celebrarán hoy en el antiguo Palacio Real de Viena las últimas consultas sobre el futuro de Kosovo, bajo mediación de la ONU, aunque sin que se vislumbre posibilidad alguna de que se produzca un compromiso. Ambas partes estarán representadas en la reunión al máximo nivel, por primera vez desde julio del año pasado.
Después de más de un año de negociaciones, mediados por el ex presidente finlandés Martti Ahtisaari, ambas partes permanecen firmes en sus posturas, diametralmente opuestas.
Los albaneses, que son una abrumadora mayoría en Kosovo, anhelan desde hace años la independencia, algo que Belgrado rechaza con vehemencia, ofreciendo un máximo grado de autonomía, que considera como una solución de compromiso.
En la cumbre de Viena, la delegación de Belgrado estará encabezada por el presidente de Serbia, Boris Tadic, y el jefe del Gobierno saliente, Vojislav Kostunica. Formará parte de ella también el ministro de Exteriores, Vuk Draskovic.
La parte albanesa estará representada por el presidente de Kosovo, Fatmir Sejdiu, el primer ministro, Agim Çeku, así como los líderes opositores, Hashim Thaçi y Veton Surroi.
En la cumbre de Viena se analizará la versión modificada de la propuesta de Ahtisaari sobre Kosovo.
Este nuevo plan fue elaborado tras las consultas de Belgrado y Pristina en la capital austríaca celebradas entre el 21 de febrero y el 2 de marzo pasados, en las que se discutían aspectos concretos de un documento inicial del mediador, presentado varias semanas antes.
Belgrado rechazó la propuesta modificada de Ahtisaari como «inaceptable para Serbia», ya que no ha introducido «ninguna de las enmiendas de Belgrado». Los albaneses están más satisfechos con el nuevo documento, por considerar que representa el fundamento para la creación de un Estado soberano. |