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REUNIRSE CON AZNAR en La Moncloa, así, en grupo, y pensar que la cita no iba a llegar a oídos de la familia socialista es, al menos, un cándido gesto. La fontanería de un partido como el PSOE sigue activa. Rodríguez Zapatero no tardó mucho en enterarse de que le crecían los enanos (dicho sea sin faltar). A Ferraz le metieron un so
berano gol con un ex ministro suyo en labores de Gobierno del PP, léase Múgica Herzog, pero pensó, con idéntica ingenuidad, que sería un caso aislado. Sin embargo, la candidatura de otro histórico socialista como Redondo Urbieta estuvo en la mesa de Aznar para labores similares. Ahí empezaron más preocupaciones para Zapatero. Múgica Herzog dejó algo más que el carnet del PSOE para dar ese paso. |
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