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Carta a un facha
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Mikel Ayuso
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HAS VUELTO de Madrid tarde, pero luciendo un lazo azul sobre tu camisa azul. La manifa te gustó, estuviste en tu salsa. «Había que ir -me dices-, por la libertad». No sé muy bien qué libertad es esa. Siempre he pensado que la libertad consiste en la facultad de elegir entre diversas opciones. Pero esa libertad que dices defender busca la ilegalización de partidos, predica el encarcelamiento de personas por sus ideas, pretende dejar morir a alguien condenado injustamente por dos artículos de opinión... Alegas una y otra vez que esa es tu ideología y que hay que respetarla. Yo no creo que haya que respetar una ideología que pregona la aniquilación de otras ideologías. Pero, en cualquier caso, me cuesta considerar lo que tú piensas como una ideología. Más bien me inclino por la tesis de que se trata de una desviación, de una enfermedad de la psique, algo que no va bien en alguno de tus hemisferios y que precisa de arreglo. Sólo así puedo entender tu violencia, sólo así soy capaz de comprender tu ausencia de análisis, tus extraños gustos personales, tus ganas de finiquitar los idiomas que no son el tuyo o tu profunda y atrevida ignorancia. Me repites que De Juana es un asesino y que Zapatero se ha vendido a ETA cuando te digo que lo del PP me suena a otra cosa, que me parece un deseo irrefrenable de volver al Gobierno sin reparar en gastos ni en éticas. Pero insistes en las mismas frases, como un estribillo bien aprendido, incapaz de darme una idea propia o un razonamiento lógico. Hablas de «chantaje», de «cesión», de terroristas y asesinos; tú, que siempre has defendido las bestialidades de los GAL. Una pena que no haya psicología en las escuelas. Y que haya tantos psiquiatras en paro. |
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