| Gutunak |
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Historia a la carta
Jon Juaristi, ultranacionalista español y de profesión historiador por encargo, ha publicado su primera novela. Adivinen sobre qué tema. Muy fácil: contra el nacionalismo vasco. Ya el título es sintomático y me recuerda los de los espagueti western: "La caza salvaje". Empezamos desde la portada relacionando nacionalismo vasco con muerte y con salvajismo y todo ello con la iglesia. ¡Muy bueno lo suyo Sr. Juaristi! En vez de ir al psicólogo, escribe libros. No es para menos partiendo de alguien que ha sido miembro de ETA, de la Liga Comunista Revolucionaria y actualmente de la organización ¡Basta Ya! Largo recorrido para el que no le queda ya sitio ni por la derecha ni por la izquierda. Vaya por delante que del título no he pasado. Tengo miles de cosas mejores en las que gastar unos euros y millones en las que emplear mejor mi precioso tiempo. Pero sí he leído en la prensa que le han concedido un llamado Premio Azorín, otorgado por la Diputación de Alicante. ¡Qué nivelazo! Teorema: escriba algo contra el PNV y le darán un premio. Siempre toca, como en las ferias. Y este premio es como una muñeca chochona o un perrito piloto. No vale nada pero hace ilusión. Sí he leído sobre el hilo argumental de su obra en sus propias palabras, publicadas el domingo 4 de marzo en un diario que no oculta su admiración por el ex director del Instituto Cervantes. Y ahí es cuando mi desprecio se cambia por indignación. Este artesano de la mala baba dice mezclar en su libro ficción y realidad para, a través de las andanzas de un cura supuestamente real, demostrar que los nacionalistas vascos intentaron aliarse con Hitler, pero que éste les despreció. En sistemas democráticos asentados como Alemania, esto se llama negacionismo. Quien niega la existencia del holocausto públicamente corre riesgo de ser juzgado y acabar en la cárcel. En España en cambio, le dan un premio literario a un mercenario de las letras que calumnia a las víctimas del terror franquista. A quienes murieron calcinados por las bombas nazis a requerimiento de Franco, les acusa este personaje de simpatía con el régimen nazi. Se cura en salud este individuo diciendo en la misma entrevista: «Las críticas me divertirán». Espero que algún día se le hiele su sonrisa delante de un tribunal de justicia. Pero para ello, antes esto debería ser un estado serio. Mientras tanto le doy una idea sobre su próximo libro: "Franco. Ese hombre. 2ª Parte", seguro que le dan otro premio para ir tirando, que la vida está muy acuchada.
Víctor Zaldumbide. Bilbao
Predican los contrario
Hasta el arzobispo de Madrid niega el derecho a la vida. Una de las postulaciones del catolicismo es proteger la vida de las personas, sea quien sea, porque es lo que dice el Evangelio, pero la Iglesia católica española, de la mano del PP, contradice las postulaciones de su religión y yo, siendo católico, no comprendo cómo un partido confesional predica todo lo contrario a lo que debe ser la ideología religiosa de la derecha "Demócrata-Cristiana" española. Si esto lo haría el PSOE no quedarían páginas en los periódicos en las que aparecieran críticas contra este acto tan "anticristiano", pero observo que este mundo está el revés. Ya sabemos todos que esto obedece a una campaña de acoso y derribo contra el actual gobierno, al que, desproporcionadamente, se le está criticando todo lo que hace para conseguir la paz y se le intenta desgastar, sólo y únicamente para tomar de nuevo el poder. El PP no reconoce sus mentiras, ni sus cambios de actitud y aunque actúe de esta manera tan antidemocrática, lo único que desean conseguir es manipular a la población contándoles lo que les interesa y que éstos, no entendiendo nada de lo que está pasando, de traslados "legales", excarcelaciones, etc., depositen el voto a su favor, aun sabiendo que al PP las víctimas les importan un pepino y la aplicaciones de los principales postulados de la religión católica, se lo pasan olímpicamente. Eso de perdonar, proteger al herido, consolar al enfermo, ayudar al indigente y no vengarse del que ha hecho mal, no va con ellos, pareciendo que estamos en plena Edad Media o en el lejano Oeste y que aplicando el ojo por ojo,demuestran no ser católicos.
Eduardo Eskalza. Bilbao
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