UN ENFRENTAMIENTO entre los médicos europeos especializados en radiología con la Unión Europea se avecina por una directiva que podría hacer imposible la aplicación de la resonancia magnética en todo el continente.
Así lo señalaron algunos de los 16.000 expertos de 90 países del mundo reunidos para el Congreso de Radiología Europeo hasta el 13 de marzo en Viena.
La directiva en cuestión debe llevarse a la práctica el 1 de abril de 2008, a más tardar, y afectaría a unos 8 millones de procedimientos para el diagnóstico de tumores cerebrales, lesiones de articulaciones y defectos de vasos sanguíneos, entre otros.
Si la disposición se llega a aplicar en el derecho nacional de los países miembros, prácticamente ya no se podrán realizar exámenes de resonancia magnética porque supuestamente en ellos se supera entre diez y cincuenta veces los valores límite que la UE pretende establecer.
Pero en 25 años de aplicación de esta tecnología, nunca se han dado indicios de que sea perjudicial, y mientras tanto 500 millones de pacientes han sido sometidos a este método.
La resonancia magnética, por cuya invención el estadounidense Paul Lauterbur recibió en 2003 el Premio Nobel, se considera en principio menos peligrosa que el examen de rayos X o la tomografía computerizada, ya que se basa en rayos magnéticos cuyos efectos no se acumulan.
La directiva de la UE tiene por objetivo proteger al personal clínico ante radiaciones electromagnéticas de intensidad cambiante, con lo que se refiere por ejemplo a la radiación de los teléfonos móviles. Pero en la resonancia magnética esos límites quedan superados ya con una distancia de un metro a metro y medio del paciente, lo que en Europa impediría 400.000 exámenes al año en los que es necesario que el personal quede tan cerca. |