LA LOCALIDAD guipuzcoana de Andoain rindió ayer un sentido homenaje a las 55 antiguas trabajadoras de la fábrica "La Algodonera Guipuzcoana", que inició su actividad en 1857 sobre terrenos pertenecientes a los caseríos Lasterrain y Txitibar y mantuvo su producción textil hasta 1965.
A comienzos del siglo XIX se aprecia una importante caída en la producción de hierro en Gipuzkoa, actividad fabril que había constituido un gran pilar en el territorio. Para contrarrestarlo, la industria textil surge con fuerza producto de una tradición artesanal. Esto significó una nueva etapa en la vida económica de Gipuzkoa. En la algodonera de Andoain llegó a haber hasta 500 mujeres trabajando en la fábrica, en condiciones muy duras, con jornadas diarias de 14 horas ante las devanadoras, ruecas y telares de los talleres... Además de mantener el trabajo en sus casas, con plena exigencia.
En aquellos finales del siglo XIX, "La Algodonera" fue todo un ejemplo de esfuerzo, gracias al trabajo de las mujeres andoaindarras, y un auténtico soporte para Andoain en su proceso de modernización. La fábrica puso en marcha un nuevo mercado laboral, empleando a casi medio millar de mujeres, tanto de la villa andoaindarra como de las localidades limítrofes.
La hora del homenaje
En recuerdo de aquel auténtico sacrificio, la Asociación Cultural Manuel de Larramendi presentó al Ayuntamiento ya en 2003 una propuesta para rendir homenaje a aquellas mujeres, de forma que se les diera el nombre de una calle o plaza en el ensanche Txitibar-Etxebarrieta, donde estuvo ubicada la fábrica textil.
La propuesta por fin ha llegado a buen término y ayer, en la nueva Plaza de Las Mujeres de La Algodonera, 55 de aquellas laboriosas mujeres fueron homenajeadas por autoridades, familiares, amigos y andoaindarras en general, que no quisieron dejar de rendirles su tributo de admiración.
Fue una mañana sencilla, con un acto en el que intervinieron el alcalde, José Antonio Pérez Gabarain, recordando su gran esfuerzo y Mari Carmen Marín, diputada para los Derechos Humanos, el Empleo y la Inserción, centrándose en la importancia de la mujer en el mundo laboral.
Después se entregó un diploma y una medalla recordatoria a cada una de las mujeres que trabajaron en "La Algodonera", y se descubrió una placa en la plaza, al igual que se hizo poco después se hizo en otra plaza cercana. Hubo fotografía de familia, a más de una se le escaparon las lágrimas y todo acabó con gratitud y buen ambiente en la misma plaza que ya perpetúa su recuerdo en Andoain. |