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Ander Akesolo,en el centro de la imagen, trata de mediar para que los conflictos de sus vecinos de Zeberio se resuelvan de la mejor forma posible. José Mari Martínez |
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106 "hombres buenos"
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Los jueces de paz son el bastón de mando de la justicia en los municipios en los que no hay juzgados dirigidos por profesionales de carrera.
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Rosa Martín Bilbao
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«Servimos de descarga a los juzgados de primera instancia y de instrucción», así se consideran los 106 jueces de paz que hay en Bizkaia. Hay tantos como municipios, excepto en los que hay juzgados dirigidos por titulados de carrera: Bilbao, Getxo, Barakaldo, Balmaseda, Gernika y Durango. Son conocidos como los "hombres buenos", jueces no profesionales.
No se les exige ningún tipo de titulación, sólo tener la nacionalidad española, que no hayan llegado a la edad de jubilación, que no tengan impedimentos físicos o psíquicos y que tengan habilitados sus derechos civiles. Sus funciones son levantamientos de cadáveres, juicios de faltas originados habitualmente por peleas entre vecinos con amenazas o insultos (siempre que no se incurra en penalidad) y todo lo relacionado con el registro civil: nacimientos, defunciones, bodas, etc.
Fuentes judiciales aseguran que «no se trata tanto de un trabajo jurídico como del hecho de poner paz con soluciones amistosas». No obstante, pueden imponer sanciones, para lo que consultan el código civil o penal y su resolución es equivalente a una sentencia en firme de cualquier juzgado en un acto de conciliación, y es irrevocable.
Para todas estas funciones la mayor parte de los consistorios ponen a su disposición dependencias con un teléfono fijo para que ejerzan su labor. «El móvil personal va de tu cuenta», comenta uno de ellos.
Las disputas entre baserritarras por problemas de lindes centran la mayor parte de su labor de conciliación entre los diferentes intereses. Su historia se remonta a hace más de un siglo, y es una figura peculiar del Estado, aunque también existen en Sudamérica, pero no tienen el mismo carácter ya que allí su condición es la de profesionales jurídicos.
En las ocasiones en las que las partes enfrentadas no consiguen reconciliarse, se interpone el correspondiente pleito, de forma que el hecho pasa a ser competencia de los profesionales de carrera.
Sueldos simbólicos
«Son personas muy comprometidas» que reciben un salario del Estado que los mismos jueces titulares consideran «ridículo», según indicaron fuentes judiciales. En poblaciones de hasta 1.999 habitantes el sueldo es de 1.082 euros al año. De 2.000 a 4.999 habitantes la percepción es de 1.623 euros anuales. En localidades de entre 5.000 y 6.999 habitantes la cifra es de 2.164 euros al año. Cuando el municipio registra entre 7.000 y 14.999 habitantes el sueldo asciende a 3.246 euros anuales. Y en poblaciones de más de 15.000 habitantes el salario anual es de 4.324 euros. Desde la asociación que los aglutina en la CAV, Epaile Artean, ponen como ejemplos lugares como Galdakao con 30.000 residentes, o Basauri con 40.000, «uno de los municipios con mayor volumen de trabajo de Bizkaia» para el juez de paz. Y es que «todos demuestran tener una vocación de servicio», porque carecen de horario en su labor de contribuir a que se mantenga un buen ambiente vecinal.
Son nombrados por un periodo de cuatro años, aunque no integran la carrera judicial pero disfrutan de las mismas características que el juez titular. Así, tienen garantizada la independencia, nadie les puede decir lo que tienen que hacer en los casos concretos, etc. Son los ayuntamientos quienes los envisten por mayoría absoluta previa convocatoria pública en el BOB. Cuando el consistorio no hace una propuesta, tiene que hacerlo la sala de gobierno del TSJPV. Muchos de ellos repiten en su cargo y aseguran que existe un buen relevo generacional, ya que «siempre hay candidatos con buenos currículums».
Las desavenencias entre los dueños de caseríos por las propiedades son su principal fuente de trabajo en las pequeñas poblaciones y hay que tener en cuenta que el 85% de la superficie de Bizkaia es rural. Accesos entre dos propiedades o deslindes son motivo frecuente de conflicto.
Sin embargo, en municipios con mayor cantidad de habitantes su actividad es muy diferente y se multiplica porque son muchas más las bodas, los nacimientos, las reclamaciones, los accidentes de tráfico, la mala vecindad, posibles abusos, violencia de género, etc.
Participan en cursos de formación y reciclaje para poder resolver actos de conciliación, juicios de faltas, o redactar documentos de forma correcta. No obstante, desde Epaile Artean reclaman una mayor partida presupuestaria que les permita viajar a otras comunidades, acudir a congresos europeos y completar más cursillos con los que renovar sus conocimientos.
Hasta hace 15 años este trabajo era ejercido básicamente por hombres, pero las mujeres comenzaron a interesarse progresivamente y ahora representan el 35% de los jueces de paz en el territorio. |
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