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Xala fue el mejor del partido de ayer, aunque tampoco alcanzó el nivel de confrontaciones anteriores. Iban Gorriti |
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Un asunto menor
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Xala y Zubieta vencen a Koka y Begino en un duelo sin exigencia
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César Ortuzar Bilbao
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Ausentada desde la pasada semana la exigencia, el duelo que clausuraba la liguilla de semifinales del Parejas entre Xala-el único titular- y Zubieta con Koka y Begino se convirtió en un simulacro. Una filfa. Un asunto menor. De principio a fin. A falta de todo lo que otorga significado a una competición: el rigor, la emoción, la presión... El partido erigió un monumento al algodón de azúcar. Demasiado edulcorado. Los fallos no generaban cabreos y los aciertos tampoco destacaban por su efusividad. Así que las tripas del enfrentamiento, la pelea, se diluyó en un pasatiempo de tonos grises a pesar de las luminosas sonrisas de Zubieta y Begino. Aitor y Aritz no se habían visto con anterioridad en una de estas acostumbrados como están a otra clase de partidos, así que hicieron lo que se les suponía.
En el desarrollo de la contienda el material también puntuó negativamente. Demasiada pelota para el Municipal de Bergara. Zubieta y Begino abordaron con entusiasmo la oportunidad. Pegaron buenos pelotazos, pero también se cargaron de errores. No controlaron las pelotas, excesivamente planeadoras. Gran vuelo. Así que más de una se estrelló. Otras acabaron en el rebote. Fue el sino de ambos, que calcaron números, aunque Begino fue superior en el azote ante un Zubieta al que le costaba defenderse. No cogía la distancia a pesar de las correcciones de Jokin Etxaniz. Obsesionados con quitar el aire a los delanteros, el colchón superior lo visitaron más de lo recomendable. Sin embargo, cargar sobre los zagueros no sería justo puesto que la responsabilidad correspondía a Xala y Koka, más habituados a estas refriegas.
Sin enchufe
El delantero de Lekuine, que hasta el momento ha vencido en todos los partidos que ha disputado en el Parejas a falta de la final, no halló la toma de corriente para su electrizante despliegue. Nunca logró enchufarse. Espléndido en sus últimos partidos, a Xala le alcanzó de lleno la despreocupación, la descompresión. Incluso sus piernas se emplomaron. Ocurrió, empero, que a Koka tampoco le sobraba la motivación. Carente de mordiente, el duelo fue liquidándose sin mayores pretensiones.
Xala, más tímido que de costumbre, se engalanó con algunos tantos: un buen dos paredes y un par de paraditas al txoko. Su oponente, el delantero de Altza, también alcanzó el éxtasis rematador con otro dos paredes y un par de cortadas sin embargo insuficientes. Con la pila de fallos que reunieron entre todos el duelo quedó finiquitado entre la bajera y un saque de Xala, que se apuntó media docena en un asunto menor. |
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