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Javi Martínez sale desplazado en un salto donde Urzaiz trata de ganar la posición. |
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La visión experta
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Un trabajado empate
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Gontzal Suances
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EN UNOS momentos en los cuales el Athletic atraviesa un complicado momento clasificatorio, lo cierto es que los grandes alardes futbolísticos parece que quedarán definitivamente aparcados para ocasiones venideras. Algo de eso sucedió en el encuentro disputado por los leones en Balaídos, ante un Celta de Vigo que tampoco se encuentra en una situación mucho más holgada que los de Mané.
Sistema. Con la variación incluida por el entrenador del Athletic y, dibujando un 1-4-2-3-1 como disposición táctica, la intención de los rojiblancos no fue otra que la de ejercer algo más de control sobre el juego del rival, incorporando de nuevo dos pivotes por delante de la defensa. Este aspecto quizás sí que ayudó a apuntalar algo más la zona central de juego del Athletic, sobre todo a la hora de realizar ayudas defensivas tanto en banda, como en las fases en las que tocaba hacerse con los balones de segundas jugadas tras disputas de línea defensiva. Por el contrario, los bilbainos siguieron adoleciendo de capacidad de transición defensa ataque ya que la falta de velocidad de los jugadores, así como de los desplazamientos del balón, siguen siendo uno de los caballos de batalla con el que los leones deben luchar todavía.
Varapalo. Sin esa capacidad de sorpresa, el Athletic se conformaba con al menos tener más posesión de balón que su rival de ayer, fiando muchas de sus opciones al aprovechamiento de las jugadas de estrategia. De cualquier manera, fue el Celta el que supo sorprender a los futbolistas rojiblancos con un rápido saque del esférico, pillando a toda la retaguardia del Athletic algo distraída. Ángel cabeceaba a las redes un buen servicio proveniente del segundo palo defendido por Aranzubia y ponía en ventaja a los de Fernando Vázquez ante la pasividad defensiva rojiblanca. De nuevo a remar contra corriente en la segunda mitad, periodo en el cual el Celta se despidió de sus opciones de victoria en el mismo instante en el que Pablo Garcia se autoexpulsaba al derribar con desprecio al recién entrado en el terreno de juego, el donostiarra Aduriz.
Igualada. No fue hasta ese lance hasta que el Athletic comenzó a presionar algo más arriba a los celtiñas, provocando que en otra acción a balón parado, Aritz materializase el esperanzador empate, dejando la puerta entreabierta para intentar la remontada definitiva. El dominio de los de San Mamés era algo más evidente que en otras fases del encuentro, aunque en ningún momento se desarrollase con la superioridad necesaria como para hacer que los vigueses perdieran el sitio en el campo. Además de ello, a punto estuvo Nené de dar un buen susto a los bilbainos al quedarse solo enfrente de Aranzubia, resolviendo afortunadamente éste último el mano a mano con relativa solvencia. Aún quedaba tiempo para otra acción más, en la cual el Athletic quemó su último cartucho cuando Sarriegi, negado ante la meta contraria en las últimas fechas, estrellase en el palo un buen saque de falta botado por Yeste. La suerte esquivó de nuevo a los de Mané, justo en un momento crucial de la temporada, aunque visto los visto sobre el terreno de juego, lo más justo quizás si que fuese el empate.
Bálsamo. De cualquiera de las maneras se antoja como muy necesaria una victoria tranquilizadora, que posibilite a los futbolistas del Athletic actuar algo menos atenazados de lo que lo están haciendo en estas últimas jornadas. Sin hacer demasiadas cábalas numéricas de resultados y enfrentando con la cabeza alta todos los partidos que quedan aún por disputar, los leones podrán ofrecer a la espectacular afición con la que cuentan, el tan ansiado objetivo de la permanencia. El triunfo tiene que llegar en el derbi ante Osasuna. Una empresa nada fácil pero en manos de los leones. |
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