La histórica operación de seguridad puesta en marcha para proteger al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en su visita de ayer a la capital colombiana dejó casi desolado el centro de Bogotá a causa de las fuertes restricciones impuestas.
La operación en tierra estuvo a cargo de más de 21.000 policías y un número no informado de efectivos de las Fuerzas Armadas. Varios helicópteros artillados, aeronaves de combate y aviones plataforma sobrevolaban el espacio aéreo bogotano y en la ruta aérea por la que el avión de Bush entró en el país.
El casco histórico de la ciudad, en el que se centró la agenda de Bush, aparecía desierto por la prohibición al ingreso de personas y de vehículos.
Las autoridades militares y gubernamentales de la capital colombiana prohibieron la realización de la habitual "ciclovía" dominical en una parte de la Carrera Séptima, que se convirtió en la ruta obligada de la caravana del presidente norteamericano entre el aeropuerto internacional "Eldorado" y la Casa de Nariño, la sede del Ejecutivo.
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, recibió a media tarde a Bush, quien pasó en la capital colombiana casi siete horas, dentro de una gira latinoamericana que emprendió el jueves por Brasil, siguió por Uruguay y, después de Colombia, continuará por Guatemala y México. |