Nuevos ataques terroristas golpearon ayer varias ciudades iraquíes dejando al menos 50 muertos y decenas de heridos, tan sólo un día después de que el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, afirmara en la Conferencia internacional sobre la seguridad en Irak, que el número de víctimas en su país se ha reducido notablemente.
Aunque durante la Conferencia celebrada el sábado en Bagdad, diplomáticos estadounidenses e iraníes volvieron a sentarse a la misma mesa, sigue habiendo un abismo que separa a ambos países, especialmente al juzgar los motivos que llevaron al desastre actual en Irak.
Por el momento, no se prevé un deshielo en las congeladas relaciones entre Irán y Estados Unidos, pero el embajador estadounidense Zalmay Jalizad habló de un «primer paso» y opina que al menos se lograron los objetivos mínimos.
Sin embargo, Jalizad sigue viendo en Irán a un agitador de la situación en Irak. Por ello habló de problemas como el suministro de armas procedentes del país persa o la financiación, formación y apoyo a las milicias chiíes en Irak.
Por su parte, Irán calificó ayer la Conferencia como «seria y constructiva». «La Conferencia cumplió su principal objetivo, que era un apoyo serio al gobierno del primer ministro, Nuri al Maliki, y preparó el terreno para futuras conversaciones a nivel de ministros (de Exteriores)», dijo el viceministro iraní del rubro, Abbas Arakshi, a la red de noticias Khabar.
El político negó además, todo contacto directo con Estados Unidos en Bagdad y aseguró que sus representantes sólo hablaron dentro de la sesión y únicamente sobre Irak.
En Bagdad se crearon tres grupos de trabajo, que ahora buscarán posiciones comunes en las cuestiones de seguridad, fronteras, energía y refugiados.
En estos grupos, los funcionarios estadounidenses trabajarán codo con codo con los diplomáticos iraníes y sirios. Y en abril, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se reunirá con sus homólogos de ambos países, incluidos en su "Eje del Mal", en otra conferencia sobre Irak que tendrá lugar en Estambul o El Cairo.
Cadena de atentados
Como contrapunto a las declaraciones de buenas intenciones de los asistentes a la conferencia de seguridad de Bagdad, la violencia volvió ayer a golpear en varias capitales iraquíes.
En Bagdad, tres atentados explosivos perpetrados separadamente en un breve intervalo de tiempo dejaron 29 muertos y 33 heridos, según confirmaron portavoces de la policía iraquí.
De los tres atentados, dos fueron causados con coches bomba y un tercero fue cometido por un terrorista suicida en las cercanías del puente Al Talibiya, en el este de la capital. El ataque del suicida, que detonó la carga explosiva que llevaba adosada a su cuerpo, causó la muerte de diez personas todos pasajeros de un microbús.
Pocas horas después, un soldado iraquí murió y otro resultó herido al estallar un coche bomba cerca de un puesto de vigilancia del ejército iraquí en un barrio del oeste de Bagdad.
La violencia se expandió a otras zonas del país, ya que en Baladruz, al norte de capital, la detonación de una carga explosiva causó la muerte de cinco albañiles y heridas a otros diez.
En Mosul, el estallido de un coche bomba conducido por un suicida dejó tres muertos y otros dos heridos. |