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Rajoy y Aguirre, ayer en el acto de homenaje a las víctimas del 11-M. Efe |
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Rajoy destaca que en la manifestación la «indignación» se expresó de manera «muy serena»
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Califica de «acto absolutamente cívico y democrático» el celebrado el sábado
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Agencias Madrid
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El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, dijo ayer que la manifestación del sábado, convocada por su partido, «fue un acto absolutamente cívico y democrático» donde la gente «expresó su indignación de una manera muy serena y pidió un cambio en la política antiterrorista». Rajoy, que hizo estas declaraciones tras asistir, en la plaza de Atocha de Madrid, a la ina-uguración del monumento que honra a las víctimas de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004, afirmó que la indignación de los participantes en la manifestación se debía a «algunas decisiones que no son aceptables en un país democrático».
«La gente pidió un cambio en la política antiterrorista. La manifestación fue una demostración de civismo, de democracia y del ejercicio de un derecho de una manera tranquila y civilizada», señaló el líder del PP. Mariano Rajoy recordó que en esa manifestación, en la que participaron 342.000 personas según la Delegación del Gobierno y más de dos millones según la Comunidad de Madrid, se dijo «‘Basta ya’ a unas cosas que están pasando en España y que la gente no acepta».
Por su parte, el presidente del PP de Bizkaia, Antonio Basagoiti, señaló que la manifestación fue un «éxito rotundo» y pidió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «que la utilice para no ceder en la lucha antiterrorista». En rueda de prensa en Bilbao, Basagoiti subrayó que la marcha convocada por el PP fue un «éxito total», tanto por el número de asistentes como «por la actitud cívica y la forma serena en que se produjo», y destacó la asistencia de personas «que no son votantes del PP y se manifestaron exigiendo el fin de las cesiones».
Indicó que, «comparada con las movilizaciones realizadas por el Partido Socialista, con la excusa de la guerra de Irak o del Prestige», fue una marcha «moderada, cívica y tranquila», y aseguró que los asistentes fueron «monjas de la caridad» en comparación con los asistentes a esas otras manifestaciones. A su entender, se demostró que una mayoría de la sociedad española no está dispuesta a ceder ante ETA «porque lo consideran un insulto a la democracia y porque, además, no garantiza la paz y la libertad», y consideró que la marcha puede servir para ayudar a Rodríguez Zapatero, «para que sepa que no puede hacer cualquier cosa en la lucha antiterrorista» y «que no puede ceder». Por ello, pidió al presidente del Gobierno que «sea capaz de entender esta manifestación» y «que la utilice para no ceder en la lucha antiterrorista».
Finalmente, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, destacó el «enorme éxito cuantitativo» de la manifestación y la defendió como un «reproche democrático, sensato y cabal» hacia la última decisión de José Luis Rodríguez Zapatero, quien, en su opinión, «se ha hincado de rodillas ante un terrorista con 25 asesinatos en su haber».
Herrera aseguró que en estos momentos hay que decidir entre víctimas y verdugos y recriminó al presidente del Gobierno «haber optado por los verdugos a través de algunas de sus decisiones y haber olvidado a las víctimas de la violencia». |
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