EFECTIVOS DE la Ertzaintza detuvieron el pasado miércoles en Gasteiz a un menor de catorce años acusado de intentar abusar sexualmente de una joven a la que abordó cuando accedía al portal de su vivienda.
Según informó ayer la Policía vasca, pasadas las cinco de la tarde del miércoles los componentes de una patrulla de este cuerpo que circulaba por la confluencia de las calle Reyes Católicos con Portal de Arriaga escucharon gritos de una mujer pidiendo auxilio.
Los agentes alertados se aproximaron al lugar de donde provenían y vieron como en esos momentos un joven salía corriendo de un portal, por lo que salieron tras él ante la posibilidad de que hubiera cometido algún acto delictivo.
El sospechoso fue identificado y los policías averiguaron que instantes antes había accedido al citado portal en el momento que lo hacía una joven y había intentado abusar sexualmente de ella. La llegada al inmueble de un familiar de la víctima había obligado al menor a salir huyendo. Al parecer, el ahora detenido había actuado en compañía de otro joven que pudo fugarse del lugar antes de la llegada de los ertzainas.
Juzgan a anciano de 81 años
Por otra parte, en Iruñea, el fiscal solicita dos años de cárcel para un hombre de 81 años como autor de sendos delitos sexuales cometidos contra dos ciudadanas magrebíes, a quienes contrató para que realizaran la limpieza de una casa que tiene en una localidad de Navarra a la que acudía los fines de semana sin su mujer. La vista oral contra L. F. R., vecino de Donostia, que estaba señalada para ayer en el Juzgado de lo Penal número dos de Iruñea, tuvo que ser suspendida al encontrarse enfermo el acusado, para quien asimismo la acusación reclama 150 euros por las lesiones que produjo a una de las víctimas y 3.000 euros en concepto de indemnización para cada una de las mujeres.
El escrito del fiscal relata que el acusado, a través de un anuncio publicado en un periódico local, contactó en el verano de 2002 con una mujer marroquí, a quien ofreció un salario de 1.200 euros por las labores domésticas de una casa situada en una localidad de la zona media de Navarra, a la que iba los fines de semana. Sin embargo, cuando llegaron a la casa, el acusado le explicó que «básicamente» el trabajo consistía en cuidarle a él y que tenían que dormir en la misma habitación, ya que debía vigilar que no se asfixiara mientras dormía porque estaba enfermo del corazón.
Además, cuando el procesado se marchó a su habitación, dijo a la mujer que tenían que dormir en la misma cama porque «tenía miedo». |