"Dragon Khan", "Ciclón", "Murciélago"… a estos nombres de montañas rusas podríamos añadir últimamente el de los principales índices bursátiles por los vaivenes y por las emociones fuertes que deparan. La semana que acabamos de cerrar ha estado marcada por la alta volatilidad y por los miedos a que el problema hipotecario estadounidense se transforme en una recesión de la principal potencia mundial. El Ibex, a pesar de acabar en verde, ha cerrado la semana dejándose por el camino un 1,96% ayudado al final por la opa de Imperial Tobacco sobre Altadis y los rumores de compra sobre Repsol. El Eurostoxx 50, en cambio, ha caído un 2,62% arrastrado principalmente por las entidades financieras. Sin ir más lejos, el miércoles, día de principales caídas en Europa, podía verse cómo bancos y aseguradoras copaban los puestos de mayores caídas superando el 4% en algunos casos. Al menos ambos índices mostraron cierto rebote después de ese día, porque Nueva York parece estar sumida en un ambiente más pesimista en el que todavía se oye el eco de las palabras de Alan Greenspan.
La duda hipotecaria llega en un momento en que crecen las expectativas de recesión, lo que hizo estornudar a Wall Street y que el resto de los mercados se llevara el pañuelo a las narices. |