«Si hace falta un jersey, hay que esperar a la paga de fin de mes; vivimos al día» Mentxu Mendiguren Jubilada, 80 años
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Mentxu mendiguren asegura no fiarse de las ayudas para pensionistas que los políticos anuncian, como ella dice, "a plato y bombón". A finales de cada mes, el Ministerio de Trabajo y Asunto Sociales le ingresa en su cartilla «cuatrocientos euros y pico». No recuerda el importe exacto, pero tiene claro que «a quinientos no llega ni con mucho». Es la compensación por haber trabajado durante 39 años -desde los 16 hasta los 55- en la gasteiztarra fábrica de cartuchos Orbea, «hasta que nos la cerraron».
A sus ochenta años, sigue por su viejo transistor todas las noticias relacionadas con los pensionistas. Por eso, subraya, una y otra vez, que ella siempre ha estado por debajo del «jornal mínimo». Sabe que el conocido como salario mínimo interprofesional se sitúa actualmente en 570 euros y se pregunta si, esta vez, ella estará en el grupo de los afortunados. «¿Con 570 euros? ¡Bendito sea Dios! ¡Yo sería generala!», asegura sin acabar de creérselo. Ese aumento de la pensión, que aún se sitúa muy por debajo del tan denostado "mileurismo", le serviría para «vivir mucho más desahogada».
«No tendría que mirar tanto los precios, ni tendría que estar esperando a la paga para comprarme una falda o un jersey que me hace falta», afirma, desde su piso en el centro de Gasteiz, que comparte con su hermana mayor, soltera como ella, y un cuñado viudo.
Viajecito a Canarias
Y, ya puestos a soñar, se atreve a confesar un capricho que se permitiría para celebrar el aumento: «un viajecillo a Canarias». Recuerda con nostalgia la última escapada que realizó en avión, también al archipiélago del Atlántico. «Fue hace muchos años, cuando trabajaba en la fábrica; no recuerdo la fecha pero me gasté 9.000 pesetas en una semana, con que figúrese cuándo fue», rememora. Confiesa tener algo de miedo al avión pero asegura que buscaría buena compañía para superarlo. «Me llevaría a "la Resu" que está mucho mejor que yo», adelanta.
«Sí, sí, estar bien es más importante que la economía, pero el dinerillo tampoco viene mal», responde cuando se le pregunta sobre salud. Además -añade- «no creo que pida ninguna barbaridad».
Consciente de que las mejoras económicas anunciadas por el Gobierno vasco son sólo para algunos pensionistas, se pregunta «dónde quedan los 39 años que trabajé, a puño y martillo». En este sentido, hace una puntualización: «No me alegro del mal de nadie pero, si dan a los que no han cotizado nunca, que se acuerden también de las que hemos trabajado», reivindica. |