Están llamados a ser los habitantes de la última planta, vecinos del espacio exterior. Quiere decirse que las veinticuatro personas que acaban de recoger sus correspondientes diplomas que les acreditan como gente perita en la tecnología aeronáutica conocen el ritmo de los vientos, la aerodinámica de las aves y la propulsión de las estrellas fugaces. Esto, por decirlo a la poética manera, porque el plan de estudios que han suprado es un Everest que les acredita como gente preparada en el dificil arte, ciencia o disciplina relacionada con el estudio, diseño y manufactura de los aparatos mecánicos pesados capaces de elevarse en vuelo, así como en las técnicas de control de aviones.
Cuenta la leyenda que Ícaro y su padre Dédalo construyeron unas alas a partir de plumas de ave y escaparon de una prisión. Ícaro voló muy cerca del sol y cayó muerto al mar. La gente de la que hoy hablamos está más cerca de Leonardo Da Vinci y sus ingenios voladores que de la fábula griega, son maestros de vuelo, un sueño que ha acompañado a la Humanidad desde su existencia.
Bajando al suelo, cabe reseñar que el acto de entrega de los diplomas estuvo presidido por la viceconsejera de Universidades e Investigación, Ibone Amezaga, el director de la Escuela, Enrique Amezua, el gerente de Hegan, el cluster de empresas aeronáuticas del País Vasco, el director de Tecnología del Gobierno vasco, Joseba Jauregizar, y el vicerrector del Campus de Bizkaia, Iñaki Goirizelaia. Todos ellos felicitaron a quienes se anclaron a la mesa de estudios para echar a volar sus conocimientos.
En la nómina de ilustres aeronáuticos, una ciencia que hubiese pasmado a nuestros antepasados, se encuentran Goizalde Avilés, Nerea Bayo, María Concepción Oliveira, Nuria Roldán, Alfredo Huerga, Irene Linares, Borja López, Germán Ruiz-Olalla, Alberto Sota, Javier Beitia, Aitor Bertolín, Julio Blanco, Sergio Casado, Aimar Cortazar, Sandra Díaz, Virginia Fernández, Iker Gabiola, José Ramón Ortiz, Mikel Iñigo Resines, Mario Salazar, Iñigo Sevilla, Txomin Uncilla, Oskar Urbina y Franck Valls, todos ellos llamados a ser jinetes del espacio. Son los veinticuatro escogidos del Aula Aeronáutica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao que dirige Javier Muniozguren. A saludarles y desearles suerte ‘‘ahí fuera’’ acudieron Javier Monzón, Jokin Gorostiza, Carolina Rebollar, Susana Uriarte, Itziar Villamandos, atenta a que todo discurriese por buen cauce, Javier Corrales, Ángel Martínez, Ernesto García Vadillo, Pedro Iriondo, Sandra Martínez, José Carlos San Martín, Fernando Ugarte, Pedro Olivares, Kepa Urrutikoetxea, Jon Odriozola, Mikel Azkarate y un largo etcétera de invitados entre profesores, amigos y alumnos. El Gobierno vasco y la Diputación Foral de Bizkaia propulsaron hace cinco años esta nueva ‘‘nave espacial’’ donde se formarán cerca de cien profesionales hasta 2010, completando sus conocimientos con prácticas en prestigiosos centros de investigación de Francia y Reino Unido o en empresas vascas del sector como ITP, Sener o Aernnova. Visto que algunos de los licenciados anteriores trabajan bajo firmas como la Agencia Espacial Europea, Boeing o Rolls-Royce han dado en clavo.
|
|
|
El callejón de las botxerías
|
|