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Aficionados del Athletic muestran su desesperación tras uno de los goles de Osasuna. |
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De la fiesta al funeral
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Aficionados rojiblancos golpearon el autobús del Athletic a su salida, lo que obligó a la Ertzaintza a intervenir
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Marta Hernández Bilbao
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Ayer el aficionado del Athletic cumplió con todas las directrices del decálogo del buen anfitrión. Por lo menos, durante la mayor parte del partido, pero qué diferente fue el inicio del encuentro del final... La derrota despertó reacciones, incluso, extremas entre el público. Y es que casi un centenar de aficionados rojiblancos provocaron incidentes en los aledaños de San Mamés, una vez concluido el choque. La Ertzaintza tuvo que intervenir con contundencia, una vez que estos seguidores estaban golpeando el autobús que esperaba a que los jugadores salieran del campo. Algunos de los futbolistas ya estaban en el interior del vehículo y recibieron gritos como ‘‘menos millones y más cojones’’. La bronca se saldó con magulladuras en algunos de los implicados y con detenidos.
Parte del público de San Mamés también estalló con el pitido final del árbitro. La grada despidió con silbidos a su propio equipo, incluso se vieron pañuelos blancos en las gradas. La afición da, pero no recibe. La afición bilbaina siempre cumple con su equipo, pero ayer la ocasión merecía un despliegue especial. Una afición volcada porque una derrota de los rojiblancos ante Osasuna supondría más que un simple coqueteo con el descenso. La afición era consciente de ello, y sabía que su equipo la necesitaba en este encuentro. Por si quedaba alguna duda el club de Ibaigane había solicitado que los aficionados acudiesen al campo con bufandas y otros distintivos del Athletic. El público respondió con creces, pero la sensación al final del partido fue muy amarga. El palo de ayer fue muy grande. Un golpe muy duro, y muy difícil de asimilar. Muchos de los aficionados abandonaron sus localidades antes de que terminase el encuentro. Desanimados, y sin saber dónde agarrarse.
El aspecto de La Catedral era impresionante. El campo estaba lleno y los colores rojo y blanco teñían San Mamés. Y desde megafonía se escucharon los primeros compases del himno. Sin música, a viva voz, las gradas entonaron el cántico. Las bufandas y las banderas en alto endulzaban el ambiente. La atmósfera era la propicia para disfrutar de una gran noche. Sin embargo, la derrota lo empañó todo.
«Athletic, beti zurekin», fue una de las primeras consignas. El duelo ante Osasuna no empezaba del todo mal, hasta que mediada la primera parte llegó el penalti que transformaría Muñoz. Antes de que el jugador rojillo disparase, el público cumplió con su papel. Una sonora pitada intentó poner nervioso al ejecutor de la pena máxima, pero el balón se coló en la red.
El público no decayó y continuó animando, las bufandas ondeaban en La Catedral. El jarro de agua más frío que se podía esperar era el segundo gol de Osasuna en los primeros suspiros del segundo tiempo. En el partido tampoco faltaron las interrupciones. En el minuto 62 un espontáneo saltó al césped con una bufanda del Athletic.
Pulseras de apoyo, un éxito
La cara más positiva de la noche la protagonizaron las pulseras de apoyo a Carlos Gurpegi. La iniciativa promovida por las peñas de Joseba Etxeberria y de Aritz Aduriz resultaron un éxito. Los miembros de estas agrupaciones se pusieron en las inmediaciones de San Mamés para repartir unas 30.000 en total. Quien quisiera estas pulseras sólo tenía que entregar la voluntad a cambio. Juantxu Fernández, miembro de la peña de Joseba Etxeberria, comentó que las pulseras estaban «arrasando». «Nos las quitan de las manos», afirmó.
Por otro lado, los catorce miembros de la peña italiana del Athletic "Leones Italianos" disfrutaron del gran ambiente que había en los alrededores de La Catedral. Se integraron como unos bilbainos más. Lástima que no pudieron ver la victoria. |
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