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Tropas iraquíes y soldados de EE.UU. retiran los restos de un coche-bomba. |
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«No hay más tropas para enviar a irak»
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EXPERTOS de ee.uu. CreeN QUE 48 MESES DESPUÉS DE LA INVASIóN, sólo se podría evitar la incertidumbre declarando una "guerra total" que nadie desea Entre refuerzos enviados por Bush y planes demócratas de retirada reina la incertidumbre. EE.UU. no puede emplear más fuerza en Irak. Ni puede irse.
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Jorge A. Bañales Washington/Efe
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El pasado «La invasión en sí marchó bien, pero no hubo planes para una ocupación larga»
El futuro «No estamos a mitad de la guerra ni al comienzo del fin»
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Cuatro años después de la invasión, y con más de 3.200 soldados muertos y 22.500 heridos, todo lo que Estados Unidos encara en Irak desde el punto de vista militar es la incertidumbre y una guerra prolongada, según los expertos.
Ni la orden dada por el presidente George W. Bush en enero de enviar otras cinco brigadas y el añadido de esta semana por el que el Pentágono indicó que se llegaría a enviar un total de 25.000 soldados más suponen un ápice de certeza sobre el futuro del papel estadounidense en un país en el que ni siquiera logra controlar las calles de la capital.
Los demócratas, por su parte, han recuperado la mayoría en ambas cámaras del Congreso por primera vez desde 1994 pero no se atreven a pagar el precio político de cortar la financiación de la guerra y se han limitado a presentar mociones para una reducción gradual del contingente militar en Irak, mociones que la Administración Bush elude.
Los críticos de la estrategia de Bush en Irak dicen que ésta se parece mucho a la «escalada» que llevó a que en algún momento hubiese en Vietnam más de medio millón de soldados estadounidenses, mientras la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, trata de evitar comparaciones y afirma que los últimos refuerzos no suponen una escalada, sino un «agregado» de tropas, con lo que el futuro de la guerra en Irak parece convertirse en un problema de matices lingüísticos.
«La invasión, en sí, marchó bien y rápido», recuerda Jesús Bocanegra quien, como soldado de la Cuarta División de Infantería llegó a Irak en abril de 2003 y sobrevivió a un año de patrullas y combate en torno a Tikrit. «Pero no hubo planes para una ocupación prolongada», añade Bocanegra, quien a los 25 años de edad lidia ahora en su vida como civil en McAllen (Texas), con el síndrome de trastornos post-traumáticos.
Los expertos militares y analistas académicos, que ven estos asuntos desde oficinas muy alejadas del acoso cotidiano de los soldados en Irak, coinciden en general con la evaluación de Bocanegra: en ese país ha habido dos campañas militares. «La invasión inicial fue exitosa y mucho más rápida de lo esperado», señala Thomas Donnelly, experto militar del grupo de estudios conservador American Enterprise Institute, en Washington. EE.UU. irrumpió con unos 170.000 soldados en Irak el 20 de marzo de 2003, acompañado por unos 15.000 soldados de otros países, en particular el Reino Unido, Australia y España. Veintitrés días después las tropas de EE.UU. entraron en Bagdad, y un mes más tarde el presidente George W. Bush posó en la plataforma de un portaaviones bajo un cartelón con el texto "Misión cumplida". «Nadie creía que el Ejército iraquí fuese capaz de defender al país, pero la rapidez de la victoria fue sorprendente», afirma Donnelly.
Pero cuarenta y ocho meses más tarde, Estados Unidos todavía mantiene en Irak unos 145.000 soldados y el experto del American Enterprise Institute sabe lo que significa. «El incremento actual de tropas, aún bajo las presunciones más optimistas, solo añade incertidumbre».
Daniel Goure, experto militar del Instituto Lexington en Virginia, cree también que «la situación militar es incierta y seguirá siendo una guerra larga». «Probablemente no estamos ni a la mitad de esta guerra», agrega para finalizar con una frase rotunda: «No estamos siquiera en el comienzo del fin de la guerra».
Donnelly y Goure coinciden en que no está muy claro que 21.500 ó 30.000 soldados estadounidenses más en Irak puedan hacer mucha diferencia, pero el experto del Instituto Lexington sí ve «probabilidades de que se logre el objetivo».
Parte del problema, señalan, es que EE.UU. no cuenta con muchos más soldados, en unidades de combate, instruidos, equipados y listos para ir en un incremento mayor de las tropas en Irak. Las unidades de Reserva y de Guardia Nacional han sido casi la mitad de las fuerzas enviadas a Irak y Afganistán, pero los años han disminuido gravemente sus pertrechos, mermado sus unidades y reducido la incorporación de voluntarios.
«Si declarásemos ésta una guerra total, por supuesto que Estados Unidos podría enviar medio millón de soldados», señaló Goure. «Pero tenemos este enfoque particular de movilización restringida, que limita a un año el emplazamiento de unidades en zonas de combate, y estipula plazos de descanso». Dicho con claridad: «no hay más tropas para enviar», señala. |
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