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TELEVISIÓN
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David Barbero Periodista
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«Estoy muy cómodo enun programa minoritario»
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Son muchos años dando la cara en ETB. Presenta "Forum", un espacio de entrevistas que le permite profundizar en los personajes. Como periodista ha visto con asombro cómo determinados formatos se han impuesto en los gustos del espectador
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Rosana Lakunza Bilbao
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«He entrado en TV en un momento en que la aspiración profesional era muy diferente»
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Hace veinticinco años, más o menos, David Barbero recibió un encargo: poner en marcha, junto a otro grupo de profesionales, un proyecto muy importante para Euskadi, ETB, la televisión que rompía con el monopolio de Televisión Española. Cuarenta personas se embarcaron en un viaje en autobús a Hamburgo. Era agosto de 1982. El 31 de diciembre, veía la luz una de las principales aspiraciones vascas desde la llegada de la democracia, la primera emisión de Euskal Telebista. En estos cinco lustros, el mundo catódico ha cambiado mucho. Los intereses televisivos nada tienen que ver con los de la década de los ochenta. Cambios tecnológicos y de contenidos han transformado el medio. David Barbero hace un repaso de sus sensaciones para DEIA, el medio en el que trabajaba cuando fue tentado por un excitante proyecto.
El tango dice que ‘‘...20 años no es nada’’. ¿Veinticinco?
Para las instituciones veinticinco años no es nada, pero para una persona, para mí, sí que ha significado un largo periodo de trabajo y veinticinco años marcan. Desde que entré a formar parte de lo que era un proyecto de ETB, ahora han pasado muchas cosas.
Fueron ustedes una especie de pioneros catódicos.
Eso es. Después de los trámites de teléfono que te llaman y te proponen el tema, el primer contacto físico fue un autobús que partió a mediados de agosto y en el que nos montamos camino de Hamburgo.
¿No había dinero para el avión?
No lo sé. Se ve que en los presupuestos iniciales no había esa partida, pero no lo sé.
Supongo que el proyecto de una televisión vasca resultó excitante. ¿Cómo se ve ahora, pasado el tiempo? ¿Se calma esa sensación, como ocurre en las relaciones de pareja?
Lo defines bien. Cuando me llamaron para ese proyecto, fue totalmente inesperado.
¿Por qué?
Por varios motivos: no tenía ninguna experiencia en medios audiovisuales, no pertenecía al mundo euskaldun...
¿Cómo encajaba usted?
Desde el primer momento, se pensaba que todo los programas de entretenimiento serían en euskera y, sin embargo, sí que en informativos iba a ser en castellano y en euskera. Se iba a hacer una redacción que posibilitara los informativos en euskera y otra, en castellano. Después, se ha reconducido y es una misma redacción la que hace los informativos. Pero a Hamburgo, creo recordar, que fuimos siete periodistas, cuatro dominaban el euskera y otros tres, no.
La fecha que eligieron para saltar al aire fue un poco rara, un 31 de diciembre.
No sé si había prisa por que fuera ese año. Al ser a las doce de la noche, ya era el año siguiente. Nosotros fuimos a Hamburgo y estuvimos tres meses, más o menos, y volvimos por octubre. Empezamos a trabajar con la sede de Iurreta en obras, no teníamos ni cubiertas las ventanas, había barro...
En aquellos momentos, pensar en lo que es hoy ETB...
Impensable y no sólo para mí. Esta casa se quedó pequeña inmediatamente, pero al principio era impensable pensar en este desarrollo tan enorme que ha tenido el ente.
Y ahora estrenan casa nueva y mucho más grande.
El cambio a Bilbao, que va a tener lugar este verano a efectos de televisión, no va a ser un solo cambio de sede. Va a significar mucho, porque entramos en la televisión digital.
ETB se convirtió en la segunda televisión del Estado español.
Fue la televisión que rompe el monopolio. Dicen que por eso Televisión Española no quiso colaborar en la puesta en marcha. Los cursos que se hicieron en Alemania hubieran sido más cómodos, más fáciles y más baratos en Madrid. Pero ellos ya percibían que ETB abría un camino. El panorama que hay ahora no se parece en nada a lo que había en aquellos años ochenta.
¿Recuerda la primera emisión? ¿Se sentó a verla?
Lo recuerdo, pero no sentado. Estábamos todos en Iurreta, muy nerviosos. Cuando se emitió, nos abrazamos y brindamos, todo era alegría. Date cuenta que aquello sí que era partir de cero, ni siquiera el edificio respondía a unos criterios de habitabilidad. Y salió.
¿Demasiados cambios?
Ahora entramos en lo digital y parece que es la aventura definitiva donde nos vamos a instalar.
¿Y no va a ser así?
Me imagino, y no soy un experto técnico, que seguirán produciéndose nuevos cambios.
¿Se adapta bien con la técnica?
Requiere cierto esfuerzo, pero es un esfuerzo que hay que hacer progresivamente, no das un salto de repente...
Hablemos de los cambios en los contenidos.
Me sorprende que haya programas que tengan un eco tan excepcional y tan extraordinario, una incidencia entre la población y los espectadores tan absoluta. En el año 82, éramos lo suficientemente ingenuos como para plantear un informativo y querer que ese informativo tuviera eco en la sociedad. Piensas qué hay que hacer... pues un buen informativo.
¿Ahora no?
Había que informar rápidamente, presentar las noticias de forma estricta, agradable, bien hechas... Ahora los planteamientos son distintos, lo primero que se plantea es qué hay por delante. A lo mejor hay un programa de esos que dejan una herencia de audiencia y todo es diferente.
Le leo un titular de hoy: ‘‘Un reality televisivo obliga a vivir a sus concursantes en un vertedero de basura’’.
Ahora que pones este ejemplo, uno ve con dificultad el pensamiento de que vayamos en progreso. Ciertamente, hay programas y exigencias en las que el respeto a las personas y la consideración que se tiene hacia los concursantes raya en el límite de un desprestigio y una falta de respeto absoluta.
¿Y la falta de esos concursantes hacia ellos mismos?
También hay personas que se presten a todo tan solo por aparecer en televisión y colocarse luego de tertulianos. Ciertamente sorprende, por no decir otra cosa.
¿Se imagina que le hubieran ofrecido presentar un programa de corazón?
No lo han hecho. Supongo que es fácil decir, ya que no me lo han ofrecido, que yo me hubiera rasgado las vestiduras y no lo hubiera aceptado.
¿Me es difícil pensar de usted lo contrario?
Sí, creo sinceramente que no lo hubiera aceptado. He entrado en la televisión en unos momentos en los que los parámetros y aspiraciones de los profesionales eran diferentes. No teníamos esos deseos de llegar a un estrellato. Nos movíamos en otros campos y en otras coordenadas. Estoy muy cómodo en un programa minoritario que se emite a unas horas que no son estrella. Mi programa me permite elegir a los invitados con un criterio periodístico, me preocupa en muy segundo lugar el morbo o el gancho que esa persona pueda tener.
¿Echa usted de menos el informativo puro y duro?
En los inicios estuve en esos informativos. Me siguen pareciendo una actividad profesional muy dinámica, muy interesante, de una tensión positiva... Es una labor que requiere una juventud y con los años nos vamos recolocando en otra manera de hacer.
Ahí tenemos a Gabilondo.
Claro, pero yo simplemente te hago mi reflexión.
Ainhoa Gondra |
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