EL ALCALDE pedáneo de Zubieta, Imanol Azpiroz, volvió ayer a reclamar la dimisión del diputado foral para el Desarrollo Sostenible, Luis María Oyarbide, y de todo su equipo técnico por entender «que no es posible aceptar tanto fraude» en lo que se refiere a la gestión de residuos en el territorio de Gipuzkoa.
La Junta de Zubieta quiso alertar a los vecinos de los municipios a los que se desviarán los residuos de Donostialdea asegurando que, en su lugar, estarían «muy preocupados» ya que harán lo posible porque la incineradora no se ubique en Zubieta y porque, en todos los casos, consideran que a partir de 2009 seguirá siendo necesario un vertedero, aunque los responsables forales no den cuenta de su ubicación y características.
«Es hora de decir basta, porque no se puede hacer peor», afirmaron los representantes de la Junta de Zubieta, quienes volvieron a manifestar su intención de seguir convocando movilizaciones ciudadanas y no descartan acudir a la vía de los tribunales con sus demandas.
A su entender, los responsables forales y municipales intentan esquivar cualquier consulta popular en torno a los sistemas de tratamiento de residuos para dar la imagen «de que todo está bajo control y totalmente decidido»; cuando lo que se está haciendo es «poco a poco proponer iniciativas que nosotros veníamos defendiendo», siempre sin cambiar el objetivo de «imponer» la incineración «por encima de todo».
Y para lograr este objetivo, apuntaron, intentan siempre «tener bajo control» cualquier iniciativa que avance en «sistemas alternativos» de tratamiento de residuos, caso del compostaje.
Según la Junta de Zubieta resulta difícilmente argumentable que la planta de compostaje se instale en Azpeitia, cuando uno de los argumentos para ubicar la incineradora en Donostia es que la capital es la principal generadora de residuos del territorio, afirmación que siguiendo esta lógica también debería de valer para la fracción orgánica.
El hecho de que en la planta de Azpeitia no se trate más que la materia orgánica no cocinada es, a su parecer, una muestra de que las instituciones no quieren apostar por la «mejor tecnología disponible» para justificar así la necesidad de la incineradora, aunque no se planteen soluciones a partir de 2009 cuando los vertederos queden obsoletos. |