Los 80 vecinos de los números 2 y 3 de la calle Floreaga Berri de la localidad guipuzcoana de Azkoitia sufrieron ayer el capítulo final de una inquietante amenaza iniciada el pasado miércoles. Muchos de ellos se encontraban todavía en la cama hacia las 11.00 horas cuando un temblor sacudió sus edificios, al que siguió una segunda vibración aún más intensa. Asustados, observaron que la causa del movimiento era el derrumbe del muro izquierdo del cercano frontón del colegio Floreaga, empujado por un corrimiento de tierras de la ladera adyacente.
A los pocos minutos, la Er-tzaintza procedió al desalojo preventivo de los dos inmuebles, de diez pisos y cuatro viviendas por planta cada uno, ante la posibilidad de que sus cimientos hubiesen sufrido daños por la caída de la cercana instalación pelotazale.
Una veintena de afectados fueron acogidos, circunstancialmente, en el albergue Kukuarri, mientras que el resto recurrieron a casas de familiares, hasta que volvieron a sus hogares durante la tarde, siete horas después, una vez disipada la señal de alarma.
Mientras tanto, las medidas para atajar el problema no se dilataron, ya que a las pocas horas una excavadora echaba a bajo el resto del recinto deportivo, con la cobertura de los bomberos, la Policía Local y los servicios sanitarios de la Cruz Roja.
El alcalde de la localidad, Asier Aranbarri, compareció cuatro horas después del suceso para transmitir «tranquilidad» y subrayar que la tensa situación se encontraba «bajo control».
«Los dos edificios desalojados y el colegio nunca han tenido ningún peligro de caída. La propia vibración ha hecho temblar los inmuebles, aunque no ha afectado ni a los cimientos ni a la estructura de las viviendas», recalcó Aranbarri.
El primer edil explicó que, según los estudios preliminares, el deslizamiento de la ladera pudo deberse a la acumulación de agua en el subsuelo, de carácter arcilloso.
Investigación en Balmaseda
Por otro lado, los responsables del Ayuntamiento de la localidad vizcaina de Balmaceda han convocado una reunión de urgencia para hoy con el fin de informar a las 30 familias que tuvieron que ser desalojadas el sábado de sus casas después de que se detectara una gran grieta en uno de los edificios. Según informaron fuentes de Protección Civil, a la reunión acudirán también los técnicos encargados de realizar un estudio geológico de la zona en la que se asientan los números 24, 20 y 22 de la calle Presa Encimera.
Este equipo de expertos se desplazará al lugar para estudiar las causas que han provocado la aparición de esa grieta en el número 24 de la citada calle a fin de establecer el grado de afectación del edificio y de los inmuebles aledaños. Por lo pronto, las treinta familias damnificadas volvieron ayer a pasar la noche fuera de sus casas al igual que hicieran el sábado.
Algunos, pernoctarán en el Hotel San Roke a la espera de que el Ayuntamiento encartado garantice que la vuelta a sus casas sea segura.
En un primer momento, se especulaba con la posibilidad de que las lluvias torrenciales que asolaron la comarca la semana pasada fueran las causantes de la abertura en el edificio, aunque será el equipo técnico quien determine el origen real de la misma y la fórmula mejor para que estas familias puedan volver a la normalidad. Hasta que llegue ese momento la zona continúa acordonada y vigilada para evitar el acceso a los inmuebles vacíos. |