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Desde el graderío
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Eulate ha sido un jabato
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Juan Martínez de Irujo
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Las finales siempre resultan difíciles. Son duras de jugar. Son partidos muy especiales. La gente podrá pensar que hubo excesivos errores pero eso, en este tipo de encuentros, es lo normal porque hay mucho en juego. Cuenta todo, no sólo el aspecto del juego. Influyen demasiados factores y eso se deja notar en la cancha. Para mí la final fue ante todo muy dura, de mucho desgaste. Hora y media en este frontón se te hace muy cuesta arriba y al final pienso que el físico también resultó determinate. Cada uno empleó sus armas y al final fue Xala el que desequilibró. Sin embargo, me gustaría resaltar el papel de Eulate. Se demostró que lo suyo no es una casualidad. Pedro se defendió como un jabato. Hizo un gran trabajo porque era muy complicado sujetar a dos pegadores como Asier y Rubén. Ésa fue una de las claves. Xala realizó un gran partido, sobre todo en la primera parte, cuando más entró en juego. Lo que pasó fue que luego Asier y Rubén dominaron por su pegada y las cosas se les complicaron a Xala y Eulate. La final cambió de rumbo con la ventaja de Olaizola I y Beloki, pero aun así se veía que estaba muy igualada. Podía pasar cualquier cosa. Y es lo que ocurrió. En ese tramo final Xala volvió a meterse en el partido, lo que provocó otro giro más. Ganaron Pedro y Xala, pero pudo haber ganado cualquiera. Lo que pasa es que sólo puede ganar una pareja. Olaizola I y Beloki también se lo merecieron porque lucharon muchísimo para conseguirlo. Lo ideal habría sido una txapela para todos, pero eso no es posible en la pelota. |
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