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Héctor González entra vencedor en la meta de Gorla. Nagore Iraola |
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El capricho de Héctor González
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El de Saunier Duval se impone en la cima de Gorla tras atacar al inicio de la segunda y decisiva ascensión
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Alain Laiseka Bergara
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Octavo en 2006 a 17 segundos de Beñat Intxausti, Héctor González había quedado prendado de la Subida a Gorla en la que era su primera participación. Le gustó el recorrido, el paisaje, los puertos por los que se transitaba... Entonces, hace ahora cerca de un año, el de Saunier Duval se prometió un capricho: «El año que viene quiero ganar esta carrera, si puedo». Pudo. En la 33ª edición de una prueba marcada por el intenso frío. Sobre la cima del coloso guipuzcoano, ayer cubierta por una gruesa capa de nieve y desde donde dicen que el ganador roza el campo profesional con la punta de los dedos, Héctor González, un albaceteño, de Almansa, nacido en Barakaldo hace 21 años y que ahora reside en Cantabria («He dado algunas vueltas», bromea), se divierte con los cuatro compañeros de equipo que han disputado la carrera. A pocos metros, Fernando Álvarez, director del equipo, le augura un futuro prometedor: «Si la suerte le acompaña, pasará a profesionales fijo, este mismo año».
Ayer dio un enorme paso para ello. Uno más, el que sigue a sus triunfos de etapa en la Bira y la Vuelta a Bidasoa del pasado año. Pocas victorias, pero selectas. Para paladares finos. Caviar manchego.
La prueba no tuvo historia hasta la primera ascensión, a mitad de carrera, al coloso de Bergara. En el primer contacto con las rampas de Gorla, Saunier Duval mandó su primer aviso. Un globo sonda. Ángel Madrazo -un debutante en aficionados que el pasado año ganó 17 carreras en juveniles- arrancó nada más inclinarse el asfalto y voló hacia la cima. Ágil. Por detrás no tardó en llegar la reacción. En busca de la rueda del "amarillo" partieron del grupo principal el costarricense Andrei Amador y Martín Iraizoz (Lizarte) y Adrián Sáez de Arregi (Caja Rural). El cuarteto coronó con una veintena de segundos sobre un pelotón de 30 unidades que se lanzó en un vertiginoso descenso al ritmo de Gorka Izagirre. La primera aventura del día se extinguió al poco de alcanzar el plano.
La calma no duró demasiado. Seguros Bilbao, que en la primera subida no había asomado, quiso redimirse. Buscó la fuga desde lejos. Primero un trío, Izagirre y Castroviejo acompañados por José Manuel Gutiérrez, que se tornó sexteto antes de afrontar Descarga: a los tres mencionados se sumaron Aranzabal, Egoitz García y Sáez de Arregi. Seguros Bilbao apostó por la escapada. Sus tres corredores se vaciaron hasta las faldas de Gorla, pero no consiguieron hacer hueco. Esfuerzo baldío. Estéril. Como el del Azpiru-Ugarte en cabeza de pelotón. Unos llevaron en carroza a Sáez de Arregi, mientras los otros allanaban el camino a Héctor González.
Héctor González, sin cadena
La carrera volvió al pasado en su segundo paso por Bergara. Grupo compacto. Todo por decidir en apenas ocho kilómetros. Entonces, Héctor González se libró de las cadenas. «Es un corredor al que le gusta buscar fugas desde lejos. Hoy, le hemos dicho que espere al final», explicaba en meta Fernando Álvarez. González susurró a Madrazo: «Tensa». El cántabro hizo de liebre hasta que Héctor se levantó sobre los pedales y se fue en busca de la cima. Primero en compañía de Sáez de Arregi y Iraizoz y luego, a falta de dos kilómetros, en solitario. «He visto que no me pasaban relevo y he comprendido que iban justos». González soltó a ritmo a sus dos últimos rivales: a Iraizoz, que acabó hundiéndose, a Sáez de Arregi, quien aún tuvo arrestos de aguantar el ritmo de su compañero José Vicente Toribio para acabar tercero. Una veintena de segundos antes había coronado Gorla Héctor González quien, todavía hambriento, se marcaba otros dos caprichos: Valenciaga y Bidasoa. |
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