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Ogbeche, que jugó finalmente de inicio junto a Rubén Navarro en la delantera del conjunto alavesista, no estuvo acertado de cara a la portería contraria en Castellón. A.B. |
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Una derrota que enreda el futuro
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El Alavés pierde en Castellón y ve cómo se aleja la zona alta a quince puntos, mientras que los puestos de descenso a Segunda B quedan a sólo cinco puntos
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UNA DERROTA que complica el futuro albiazul. El Deportivo Alavés, después de tres empates consecutivos, cayó en su visita al Castellón, un equipo que pugna por salir de unos puestos de descenso que quedan a sólo cinco puntos para los albiazules. El ascenso, ese objetivo veraniego, está ya a quince puntos de distancia con a falta de sólo doce jornadas para el final de la competición. Hagan, por tanto, números.
El conjunto local derrotó al Alavés en un encuentro en el que el equipo visitante ofreció una peor imagen de la esperada, lo que facilitó la victoria castellonense que a pesar de ser de suma importancia no sitúa al equipo de Pepe Moré fuera de las posiciones de descenso.
El partido tuvo un inicio frenético, ya que a los seis minutos el equipo local ya dominaba en el marcador gracias al gran gol del centrocampista madrileño Antonio López. El jugador que llegó a Castalia procedente del Sevilla aprovechó un error defensivo albiazul para adelantar a los suyos en el marcador.
Los locales habían llevado la iniciativa en el tramo inicial del encuentro, pero el Alavés, poco a poco, empezó a despertar aunque sin llegar a dominar al rival con claridad.
Los jugadores locales, bien desplegados sobre el terreno de juego, se mostraron muy cómodos y Nakor pudo incrementar la cuenta goleadora a los trece minutos, pero el portero Porato lo evitó.
Al cuerpo técnico del conjunto alavesista no le estaba gustando que el Castellón llevara tanto la iniciativa y a la media hora de juego quitó el centro del campo a Elton, que se retiró lesionado, y dio entrada al asturiano Jandro, con quien el Alavés equilibró las fuerzas en la medular.
La segunda parte estuvo mucho más equilibrada. Los gasteiztarras optaron por poner en el terreno de juego a muchos jugadores ofensivos -un rasgo que compartía la mayoría de los suplentes en el partido de ayer-, adelantaron sus líneas e intentaron aprovechar los nervios del conjunto local. Un buen cabezazo de Rubén Navarro en el minuto 52, rechazado por Xavi Oliva, fue un aviso de que los albiazules no querían regresar de vacío a casa. Fundamentalmente porque, como así ocurrió al final, una derrota suponía la despedida de la utopía del ascenso.
El Castellón, que lo pasó mal en la segunda mitad, logró marcar el segundo gol, por mediación del ex alavesista Mario Rosas, lo que tranquilizó el ambiente de Castalia, que se empezaba a tornar nervioso.
El centrocampista malagueño, en una acción de gran mérito, resolvió el partido para el conjunto local. Los albiazules, por su parte, se volvieron de vacío y con un bagaje pésimo, porque el descenso se queda a cinco puntos y, con la clasificación en la mano, el objetivo ahora mismo debe ser huir de esa zona. Por mucho que haya quien se empeñe en seguir defendiendo otra cosa. |
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