 |
|
|
 |
Aires de fiesta por la calle 17 de Junio, uno de los centros neurálgicos de Berlín. Afp |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Un continente de fiesta
|
|
La capital alemana se engalanó para el 50 aniversario de la UE y atrajo a miles de europeos a sus calles entre fuertes medidas de seguridad.
|
 |
|
Igor G. BarberoBerlín
|
 |
11 DE LA MAÑANA, en Neukölln, un barrio alejado del centro de la ciudad donde viven fundamentalmente inmigrantes: El turco Ahmed corta carne de un kebap y dice desconocer que a esas horas se está firmando la Declaración de Berlín. «¿Hoy vienen políticos? A veces suele venir Erdogan [primer ministro de Turquía]», señala. Precisamente éste es uno de los que no vienen. Quizás en el próximo aniversario.
El cambio de hora ha dejado a muchas personas en la cama. Las calles presentan un aspecto de domingo tranquilo, pero a medida que uno se acerca hacia la zona donde se desarrollan los actos de celebración del 50 aniversario de la Unión Europea, el goteo de gente se hace notar. Y el de policía también. Faltan apenas veinte minutos para el comienzo oficial de la fiesta y en el trayecto que discurre entre Friedrichstrasse y la Puerta de Brandenburgo hay más de 40 furgones policiales en apenas 250 metros. Arriba, en el cielo, dos helicópteros ponen la música. Tampoco los periodistas pueden acceder al recinto hasta las 12 horas.
La Europa de la paz es también la de la seguridad. Porque aunque los organizadores lanzan unas previsiones de un millón de asistentes, no deben llegar a los 100.000 (la asociación de reservas de hoteles tampoco ha notado diferencias respecto a otro fin de semana normal) y si uno calcula la relación de efectivos de seguridad por visitante, el resultado es generoso. Las fuentes policiales, siempre más parcas, cifran en 50.000 las personas que a lo largo del día se habrán paseado por la calle del 17 de Junio, la misma zona que en verano tomó el nombre de "Milla del aficionado" con motivo del Mundial de fútbol.
Pasarlo bien
Eso sí, las comparaciones son odiosas. Aunque no faltan europeístas por todos lados, la mayoría viene a pasárselo bien. Muchos niños y todos con su globito azul. No en vano, por el camino hay que pasar por la Casa de Europa y allí un hombre trajeado entero de azul con solapas a estrellitas y 27 méritos de banderas reparte globos del mismo color. 7.000 han preparado para la ocasión, y eso que no cuentan los dispuestos por el Gobierno alemán.
Por lo demás, la insignia europea no parece enamorar demasiado. Pocos van pintados, maquillados o ataviados de alguna prenda marina, más bien parece una especie de Carnaval variopinto que festeja la llegada del buen tiempo. Casi 20 grados cuando hace tres días nevaba. ¿Será una señal?
El repertorio es amplio: desde insectos gigantes a cabezudos polacos, pasando por un Charlot moderno con patines y una rueda motorizada o detectives zancudos. El centro neurálgico del evento es un escenario donde a lo largo del día grupos artísticos de todos los países de la Unión interpretan estilos musicales diversos. Saluda la presentadora el inicio de la sesión y pide un aplauso. Las manos apenas se mueven. Insiste nuevamente bajo el grito de «Europa: paz, tolerancia y democracia». Las manos se calientan un poco más.
Oferta para todos los gustos
El olor a comida está presente en cada rincón. «Demasiados puestos de alimentación», opina el alemán Hans, quien a pesar de todo no ha dudado en zamparse una pseudo paella. Para elegir lo habrá tenido difícil: pasteles búlgaros, manzanas francesas, jamón austriaco, salchichas alemanas o pasta italiana. Cada estado de la UE aporta su granito de arena a la celebración con un puesto de información.
También hay quien opta, ya que la gente va de europea solidaria y pacífica, por realizar encuestas. De todo tipo: sobre el sentimiento de identidad, sobre el funcionamiento de las instituciones de la UE, sobre los problemas globales… La baraja no se acaba. ¿Pero qué sienten realmente los europeos de todo esto? ¿Qué piensan de estos 50 años? Y las palabras que mencionan son: «magnífico, nos ha dado fuerza, desarrollo, paz, tranquilidad, alegría…» Algunos titubean claro y hasta hay a quienes no les sale ni una palabra, pero en general se muestran satisfechos. |
|