«Con evidentes síntomas de ansiedad y nerviosismo», los agentes de la Policía Municipal de Iruñea encontraron en la noche del sábado a una niña y un niño de 12 y 14 años encerrados en una habitación del domicilio familiar por su padre. Tras comprobar la situación, y que el chico presentaba además signos evidentes de una brutal paliza, los agentes procedieron a detener al padre acusándolo de un delito de malos tratos en el ámbito familiar.
Una llamada telefónica, recibida sobre las once de la noche requiriendo la mediación de los agentes en una disputa familiar en el barrio de San Jorge, desembocó en la detención del padre, de 46 años. El detenido había colocado cerraduras en todas las dependencias del domicilio para evitar que sus hijos pudieran acceder a ellas sin su permiso. En todas, excepto en el dormitorio de los menores.
Tras comprobar que el hijo presentaba signos de haber sido golpeado «por todo el cuerpo», el menor relató a los agentes que las heridas se las había producido su propio padre y que no era la primera vez que le pegaba, ya que anteriormente le había ocasionado la fisura de un dedo. Según contó, el motivo de la última agresión fue que el joven había intentado forzar la cerradura de la cocina con la intención de preparar la cena para él y su hermana.
El arrestado ya ha pasado a disposición judicial y el juez ha decretado una orden de alejamiento, por lo que el padre no se podrá acercar a sus hijos a menos de 50 metros, informó el Ayuntamiento de Iruñea en un comunicado de prensa.
La Policía Municipal, a través de su oficina de denuncias y de la brigada de protección y atención social se encargó de activar el protocolo, mediante el cual se tramita el correspondiente atestado policial y se estudian las posibles actuaciones encaminadas a restablecer a las víctimas en un entorno social y familiar normalizado. Del paradero, la existencia o la actuación de la madre, el Ayuntamiento no ha informado.
Quebrantamiento
Por otra parte, agentes de la Policía Foral detuvieron el pasado jueves a un vecino de Olite, A. A. J., de 29 años, a quien se le imputa un delito de desobediencia grave a la autoridad judicial al quebrantar una medida cautelar que le impedía personarse en Falces, localidad en la que reside su ex mujer. El Juzgado de Instrucción número 1 de Tafalla, atendiendo al atestado policial, decretó el viernes su inmediato ingreso en prisión.
El arrestado, con varios antecedentes por asuntos de violencia de género, está imputado judicialmente como presunto autor del fuego provocado en la vivienda de su ex mujer el pasado diciembre. Este hecho provocó que en el estudio de la valoración de riesgo se planteara el grado máximo de protección para la víctima, ante los indicios de peligrosidad de su ex marido. Por este motivo, al quebrantar la orden de alejamiento, el detenido ha ingresado en prisión y tal circunstancia se ha comunicado a la Fiscalía. |